lunes, 10 de febrero de 2014
Un lector
Un hombre fué bibliotecario en Auschwitz. Debajo de sus ropas escasas guardó fragmentos de la Torah y "La Metamorfosis", en una encuadernación breve. Ahora ese hombre agoniza en Palermo; lo velan su nuera, sus hijos y sus bisnietos. Ninguno entiende, ni siquiera el médico que va a hacerles la visita, la frase que repite como un mantra, en un idioma que mezcla el alemán con el ydish y el polaco: "Me he despertado y me he convertido en un insecto, me he despertado y me he convertido en un insecto, en un insecto, en un insecto...".
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