lunes, 10 de febrero de 2014

George R. R. Martin

                                                                                a Marcelo Figueras, con quien tanto quiero

"Para matar a un hombre se debe mirarlo a los ojos y empuñar el hacha uno mismo" dice al comienzo de Game of Thrones el rey del norte, Eddard Stark. Pronto será convocado por su viejo amigo para ser Mano del Rey y terminará siendo asesinado por ser torpemente sincero, de una nobleza que asusta. No hace falta leer mucho a George R. R. Martin para advertir que ha leído a Shakespeare y a Maquiavelo, sin contar lo mejor de la ciencia ficción del siglo XX. Guionista de televisión, sabe del oficio de diálogos y de construir personajes. Ninguno de los protagonistas de Cancion de Hielo y Fuego están allí por casualidad: el autor los mata o los salva con una delicadeza que ya hubiera querido Dios para sus criaturas. Dame un punto de apoyo y moveré el mundo, dijo alguna vez un sabio matemático: George R. R. Martin tomó lapiz y papel (metafóricamente hablando) y creó un mundo en el que los que leemos podemos admirar e imaginar.

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