jueves, 13 de febrero de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia.

                                                       Diario de Amalia

Me la traje a mi departamento a la Patri porque no podía parar de llorar. Aguantó como una diosa todo el baby shower, pero apenas tomamos el taxi se largó y parecía un chaparrón.
- No te pongas así, Patri- le decía yo.
- ¿Tenés algo de vino en tu casa?- me dijo ella. El taxista nos miró por el espejo retrovisor. El vestido rojo de la Patri estaba muy arriba.
- Sí, creo, algo tengo- dije yo para salir del paso. Le tapé las piernas con mi chalina; pobre Patri, ese Julián es un guacho. Encima, al lado nuestro en el baby shower estaban dos tipos: uno, un tal Alberto, que parecía muy divertido con la situación y el otro, el hermano, más joven, con cara de vergüenza. Patri estaba re enojada por la cara de diversión de Alberto y tenía ganas de seguir puteando (se tomó dos litros de Baron B). La Karen se me acercó en secreto y me dijo que la tranquilizara a mi amiga.
"¿Sabés por que se ríe Alberto?" me dijo. "Yo salía con el hermano menor, German, cuando el se casó con Marta Azcúenaga. Una chica hermosa, pero una pelotuda. Julián le hizo trabajo fino; le empezó a mandar cartitas de amor antes de que se casara, toda la onda. Alberto ni se daba cuenta, estaba re enamorado. A los dos o tres meses del casamiento en la Catedral la Marta Azcúenaga se fue con Julián. Le duró tres semanas, que es lo que le duran todas las minas a Julián. Alberto quedó hecho pelota: después se casó con Adela Fernández, amiga nuestra, muy buena mina, pero fue un desastre. Patri hizo bien en dejarlo a Julian, es un hijo de puta. No puedo creer que haya venido acá a florearse como un pelotudo con una minita nueva."
Cuando llegamos a casa y después de dos vasos de whisky le conté la historia a la Patri y ella se tranquilizó un poco. "Hace cosa de una semana" me contó "me mandó una fotito por Face. Aun te sigo amando, toda la bola. Ya me tiene podrida".
"Pero sí, Patri" le digo yo. "Vos eras la más linda del baby shower. El hermano de Alberto, German, te comía con los ojos".
- ¿De en serio?- me pregunta ella, entre hipos.
- Claro, claro. Además, creo que es del PRO.- No estoy muy segura, pero me parece altamente probable. Perfume 212 de Carolina Herrera.
- ¿La Karen tendrá el teléfono?- pregunta ella. Ya está bien del todo.
- Seguro, si salió con él.
- Podríamos arreglar una cita doble. Podríamos. Dale...
-¿Doble? ¿Quién con quién?
- Yo con Germán y vos con Alberto.
Hay un cuento de Adolfo Bioy Casares que se llama "Una guerra perdida". Lo leí cuando era chica. Así me siento yo cuando hablo de amores con Patricia; es siempre una guerra perdida. Me avine a sus planes.

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