Diario de German.
Tengo que escribirlo. No tengo con quién hablar: si hablo con mi viejo o con mi vieja, va a ser un escándalo. Con mis amigos no va a ser un escándalo, pero como también son amigos de Gretel, no van a ser muy parciales (salvo tal vez Karen y la Peco, pero con lo del embarazo no las quiero molestar). Con mi hermano mayor es imposible: lo único que me va a decir es te lo dije, te lo dije varias veces y encima fue con Julián. Después va a rememorar los tres meses de borrachera y depresión que siguieron a su primer divorcio, después va a abrir una botella de whisky y después se va a ir a dormir.
Por suerte conocí a Javier. Es un poco denso con lo del kirchnerismo, pero fuera de eso escuchó todos mis problemas. Me dijo que a él le había pasado una vez algo parecido, no igual, en quinto año de la secundaria. Y que pensó que nunca iba a poder superarlo, pero que después había entrado a la facultad y había conocido otra gente. Entre esas otras gentes está Amalia. Por las dudas, no le dije nada del otro novio, pero me parece que él lo sabe.
- Pasa que Amalia no piensa lo mismo que yo- me dice. - No es que sea mala mina, es muy buena, me ayuda a estudiar y todo eso. Pero no piensa como yo. Yo creo en el proyecto de nuestra presidenta y ella no. Para ella todo es diferente que para mí.
- Te entiendo- le digo.
- Que se yo, yo a veces, te digo, pienso en salir con otras chicas. He estado con otras, además de Amalia. Pero pienso en salir con una chica más parecida a mí. Pasa que todavía no la encuentro.
- Quizás no te convenga. Mirá lo que me pasó a mí, Gretel era igual a mí y me engañó.
- No, no me parece. Gretel era igual a vos en la superficie, pero me parece que tu hermano tenía razón desde el principio.
- Pasa que suspender el casamiento es un quilombete.
- ¿Y ella que dice?
- Me dejó trece mensajes en el contestador. Más o menos iguales. Todavía no la llamé.
- Cuando me pasó en quinto la chica me dijo lo que seguro te dice Gretel a vos. Que estaba confundida. Confundida las pelotas. Tenía dos novios más al mismo tiempo.
- ¿La seguís viendo?
- Sí, a veces. Se casó con el dueño de la remisería de mi pueblo. Tiene un hijo. Por ahí es feliz.
- A mí me pasó con Karen. ¿Sabés de Karen? Se casó con la amiga de Amalia, la Peco, hace poco. Salía con ella y un día me dijo que no quería salir más conmigo. Que había conocido a otra persona.
Y dos semanas después la vi en un boliche abrazada a la Peco. Pero seguimos siendo amigos.
- Sí, me imagino. Yo si consigo otra novia no voy a dejar de ser amigo de Amalia.
- El otro día me invitó a salir Patricia, la amiga de Amalia.
- ¿Patricia? ¿De en serio?
- Sí, pasa que... Qué se yo... Además es la ex de Julián.
- Sí, cierto. Que arte que tiene Julián para el enganche.
- Te voy a contar algo, pero no se lo cuentes a nadie.- le digo yo- Patricia lo engañó a Julián con el padre.
Javier se echa a reir y empezamos a servir el arroz en los platos.
- Patricia es así. No es mala mina, pero odia a los hombres en general. Aprecia a un par en particular.
- ¿A que hombres?
- A mi, por ejemplo- y Javier sonríe, mientras abre una cerveza.- Patricia fue mi novia antes de que yo saliera con Amalia. Pasa que la canse un poco con lo de la presidenta, la presidenta. Pero no dudo que engañara a Julián con su padre. Eso es puro Patricia- dice y parece que recordara algo- puro Patricia.
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