Diario de Amalia
Terminé de resumir el apunte a las dos de la mañana. Gracias Javier. Gracias Cristina. Gracias Precios Cuidados. Me desperté a las ocho de la mañana con un humor de perros, me tomé tres tazas de café y encaré otro apunte de seiscientas páginas. Y entonces suena el timbre. Es Karen.
- Hola- les digo yo- Que tal.
- ¿Que pasó entre Gretel y Germán?- me pregunta Karen.- Gretel cayó el otro día en mi casa y me hizo un escándalo. Que soy una botona, que que me tengo que meter en su vida. Yo no entendía nada. Mi mujer se largó a llorar por culpa de ella, y yo ahí la eché. Gretel fue siempre igual, yo, yo y yo, pero no me voy a bancar que una malcriadita me venga a gritar en mi casa. Se fue re ofendida. Por lo que me importa, obvio, pero yo a German lo quiero mucho. ¿Que hizo ella?
- No sé si te puedo contar. Yo a German recién lo conozco.
- Contame. Vos sabés que no soy de andar hablando al pedo.
- El otro día salimos Patri y yo con Germán y Alberto. No sé como, pero en un momento, por algo que dijo Patricia Germán se dio cuenta de que Gretel se acuesta con Julián.
- Uy, Dios mío. Con razón.
Karen se sienta en el sillón y suspira.
- Pero igual es una boluda. ¿Por que piensa que la que conté todo fui yo? ¿Se piensa que le quiero sacar el novio? Si yo soy lesbiana. Es divina. Ella le mete los cuernos al novio antes de casarse, el novio se entera, se enoja con ella y me echa la culpa a mí. La pobre Peco se piensa que nosotras tuvimos una historia, hace tres días que apenas me habla. Yo la voy a matar, la voy a buscar a San Isidro o al Patio Bullrich o a Cancún y le voy a sacar las ganas de hacerse la pelotuda.
Karen enojada es peligrosa. La Peco es diferente; la Peco es un amor, es tranquila y hogareña. Karen es una chica de uñas largas y cuando usa esas uñas mejor retraerse.
- Karen, mejor no lo hagas- le digo yo.
- Mirá, no sé. Pero esta pendeja ya me estufó. Además, es tan boluda que se acostó con Julián. De todos los hombres del mundo elige al peor. Yo lo bancaba porque era novio de Patricia, pero te juro que cada vez que nos miraba con esa sonrisita irónica me daban ganas de matarlo. Y cuando se apareció en nuestro baby shower...
- No me hagas acordar. Todavía tengo las cuatro cajas de pañuelos que vació la Patri.
- Germán hizo bien. Voy a ir a hablar con él, lo voy a llevar a mi casa, y entre los dos le vamos a explicar todo a la Peco. Y mejor si no se casa. Con Gretel, por lo menos.
- No des consejos. Por ahí Germán sigue enamorado.
- Mirá, Germán estaba enamorado. Germán también estaba enamorado de mí, pero cuando yo me enamoré de la Peco le dije que había conocido a otra persona, y después el conoció a la Peco y siguió siendo nuestro amigo. Eso Gretel nunca se lo bancó. Porque es una boluda a cuadros. Yo no voy a dejar que uno de mis mejores amigos se case con una tilinga. Además, tengo que resolver mi matrimonio.
- Yo tengo que estudiar. Tengo final de Constitucional.
- Ah, sí, sí, disculpame. Gracias por contarme.Ahora voy a lo de Germán.
Y entonces vuelve a sonar el timbre de mi casa y ¿quiénes son? Javier y Germán. Los dos con cara de alegría, los dos frescos, los dos felices. Javier saluda a Karen, me da un beso y me dice:
- Hola, gordi. Hoy hay acto en La Matanza. A las tres de la tarde. Germán va a venir conmigo y quiso invitarte a vos también. Vos sabés, aire fresco, choripanes, cerveza, mucha murga. Eso es vida.
- Justo le decía a Karen que tengo que estudiar.
- No seas tan aburrida- me dice Karen.- El día está hermoso. Es propiamente un día peronista. Dale, yo también voy. De paso charlo con Germán.
- ¿Vos no sos del PRO?- le pregunta Javier.
- Por supuesto- dice Karen.- Pero tengo que hablar muy seriamente con Germán.
- Cosas de mujeres- le digo por lo bajo a Javier- No se te ocurra meter la política en esto o vas a salir muy seriamente lastimado. Y no es metafórico.
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