1960
¿Viste que pasó en Cuba? me dice mi amigo el Chueco. El Chueco, que nunca habla de nada más que de Arsenal y de la mujer que lo dejó. Están locos, hasta hay un médico argentino. Hasta un médico argentino, dice el Chueco, y todos nos quedamos callados porque los médicos argentinos son mucha sobriedad y voz engolada y pase con mi secretaria que le cobra. Es un pibito, dice el Chueco, es un pibito, se llama Guevara, le dicen el Che. Che, nos reímos todos. Esos cubanos son unos locos. Pero Batista se fue a la mierda, a llorar a Estados Unidos, donde lloran todos los ricos cuando le sacan la platita. Ese Fidel Castro y el hermano, que delirio, pensamos. Hace unos años atrás dijo que la historia lo absolvería, me dice el Tuerto, que cuando puede se compra libros de Tolstoi y de Dostoievky. Hay que ver, hay que ver, dice el Colo que es un hijo de puta cuando quiere. Yo cuando era chiquito leía los libros que decía que San Martín el padre de la patria y que Sarmiento abajo de una parra. Después mis hijos aprendieron a leer con Evita me ama y el general Perón me cuida. Ahora vino la Revolución Libertadora y insisten con los generales, con Mitre y con Rivadavia. Que linda historia la historia argentina. Mi viejo era irigoyenista, y entonces vino Uriburu. Una barbaridad Uriburu, vos sabés. Una barbaridad. Y nos quedamos todos pensando; un pibito, un médico argentino se mete en una balsa con cuatro cubanos locos y hacen una revolución en una islita pequeña. Es todo tan remoto. ¿Sólo los médicos pueden hacer la revolución? pensamos todos aunque no lo digamos. Nosotros somos obreros, somos nadie, el populacho, los que leen los libros de historia que otros escriben. Y el Chueco dice ¿qué hacemos nosotros, por que nos reímos de ese pibe? Podría haberse quedado aquí y haber ganado mucha guita. Un médico, vamos. Y se fue a la otra punta del mundo, y casi se ahoga. Yo me creo muy heroico porque una minita se me piantó y me encurdelo todas las noches. Yo me rio, como un boludo, como todos nosotros que somos unos boludos que lo único que hacemos es quejarnos de nuestras viditas sin hacer nada. En realidad la mina se me fue porque se enamoró de otro. Y yo me hago el mártir. Nos quedamos mirándolo al Chueco, nunca nos había hablado así. No somos nadie para reírnos de ese señor Guevara. Sabés porque somos populacho, le grita al Colo, que está pálido. Porque nos reímos de la gente que no piensa como nosotros y pensamos que somos unos vivos bárbaros. Eso somos, unos vivos bárbaros que cuando nos deja una minita nos tomamos todo el vino del barrio. Ya me tienen podridos todos ustedes, y se va, y todos nos quedamos callados y yo pienso que algo de razón tiene, todos nosotros pensamos que algo de razón tiene, que quizás tiene mucha razón, que a veces la furia deja ver las verdaderas razones.
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