jueves, 20 de febrero de 2014

Anne Hathaway

Las princesas Disney a veces tienen buena fortuna artística y a veces no: hay ejemplos de los dos casos y son ilustrativos de lo que la fama hace con los niños actores cuando crecen. Anne Hathaway es el mejor ejemplo de una princesa Disney que se transforma, sin carroza ni hada madrina, en una gran actriz. Hay que verla cantando en "Los Miserables", en un rol dificilísimo para una chica joven, y dando no solo el tono justo de voz sino la expresión exacta. Cuando me enteré que iba a ser Gatúbela en la última película de Batman me conmocioné un poco, porque para mi Gatúbela era Michelle Pfeiffer en la impecable "Batman Returns" de Tim Burton. Sin embargo, la actriz pudo con el personaje, le dio carnadura propia, lo hizo creíble y diferente de su predecesora. En "The Devil wears Prada" se bate actoralmente contra Meryl Streep, que desde Manhatan es el ícono de casi cualquier actriz que se precie (la otra, pero en un tono diferente, es Diane Keaton) del mundo hollywodense. Y Anne Hathaway está a la altura del duelo. Es, en cierta manera, la heredera de Julia Roberts: no son hermosísimas en el sentido convencional, pero sonríen y se ganan el corazón de los cinéfilos.

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