jueves, 13 de febrero de 2014

Tom Hanks

Ni por "Forrest Gump", ni por "Despedida de Soltero", ni por "Philadelphia". Ni siquiera por "La Hoguera de las Vanidades". Mucho menos por "Naúfrago". Me di cuenta que Tom Hanks era un gran actor, algo más que el muchacho bonito y delgado y bondadoso hasta el extremo aún en la parranda, cuando lo vi actuar en "Punchline". Puede que la película no haya sido un éxito, pero es un gran fracaso (quizás eso sea la moraleja de toda la película). El comediante novato que busca el éxito a costa de todo y termina, después de enamorarse de Sally Field, lanzando un monólogo ácido y cruel sobre la sociedad contemporánea. "Yo no odio, yo soy un estilista del odio" cierra la diatriba y por supuesto casi pierde el certamen. Lo gana al final, pero es una victoria pírrica; su cara en el final de la película lo dice todo. Hizo luego películas maravillosas y mediocres, como todos los actores; aún Nicholas Cage, al que todos los críticos odian, hizo lo mismo. Pero es indudable que Tom Hanks tiene el pathos del actor, lo que suele llamarse presencia escénica. Una lo ama o lo odia según a quién este representando y eso es invalorable.

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