lunes, 17 de febrero de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia

Diario de Amalia

Estuvimos hasta las cuatro de la mañana charlando con Alberto y Germán, hasta que la lluvia paró. No la pasé tan mal como pensaba. Hasta Patri estaba al final de buen humor; le dijo a Germán que lo más probable era que Gretel en realidad estuviera enamorada de él y no de Julián. Claro que Germán le dijo que ya mucho no le importaba. Ahí Patri se quedó callada y las dos nos miramos. Hemos estado las dos en la misma situación, de querer aconsejar a los hombres sentimentalmente, y al final nos pasa lo mismo. Nos terminamos callando, porque los varones parecen vivir generalmente en un limbo sentimental propio, exclusivo y cerrado al de las mujeres (a nosotras nos pasa lo mismo).
En lugar de eso, hablamos de política. Aunque su padre era radical y su madre socialista, Patri no tiene partido político definido. Alberto cree que va a votar a Sergio Massa o a Macri, si se postulan para presidentes. Germán es del PRO. Cuando me tocó el turno a mí, dije que me gustaba la forma de pensar de Pino Solanas, pero que en las tres últimas elecciones había votado en blanco.
- La culpa la tienen tus novios- me dijo Patri, riéndose.
- Callate, no los metas en esto.
- Ahora les cuento. Uno es de la Cámpora. Nestor y Cristina, un solo corazón. El otro es de un desgaje troskista (ya ni me acuerdo cuál) del PO.
- ¿Tenés dos novios?- me pregunta Germán.
- No exactamente- le digo yo- Son mi salvaguarda para cuando mi madre me quiere presentar a alguien, mayormente. Desde que cumplí dieciséis años mi mamá (doble apellido, colegio inglés, mucho botox, hacete la idea) anda a la pesca de alguno de los hijos de sus mejores amigas (son peores que mi mamá) para presentármelo. He sobrevivido hasta esta maravillosa edad a treinta citas con Franciscos, Juan Joses y Martines, la mayoría de apellido vasco o portugués, que se han criado en countries cerca de Pilar o de Tigre. Mi madre siempre quiso lo mejor para mí.
- Yo tengo doble apellido- dice Germán.
- Todos tenemos doble apellido, Germán- dice Patricia.- Algunos pronuncian el segundo apellido como si fuera algo relevante y otros no. La he acompañado a alguna de esas citas y la verdad es que los muchachos eran medio embole. Lindos, la mayoria, pero medio embole.
- Además- sigo yo- me voy a recibir dentro de poco, me voy a dedicar a Penal, y la verdad es que hoy en día los divorcios son tan rápidos que casarse no tiene mucho sentido.
- Es lo que yo pensaba, pero cuando se lo decía a Gretel me miraba como resentida- me contesta Germán. Aunque sea del PRO, y tenga doble apellido, no me cae tan mal como debería.
- Que se le va a hacer- dice Patricia.- Hoy en día estamos jodidos todos en el terreno sentimental: los solteros, los casados, los divorciados, los con hijos, los sin hijos.
- Brindemos por eso- dice Alberto.

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