lunes, 31 de marzo de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia

Diario de Germán.

Hablo con Javier. Sigue estando en lo de Precios Cuidados, pero como me considera un amigo viene a mi casa. Intentamos llamar a Amalia, pero su teléfono da permanentemente ocupado y a Patricia, pero parece que se fue a un spa. Entre los dos, igual, quedamos de acuerdo: yo le voy a prestar ropa decente y él se va a hacer pasar por un amigo mío, va a dejar que me ponga en pedo y que le grite un par de groserías a las chicas presentes, va a hacer de pata de plomo por si alguno me quiere moler a palos (en los eventos de Los Cardales difícil, pero nunca se sabe) y después que los fotografos me escrachen bien me va a traer a mi casa en auto.
- El único problema- me dice Javier- es que por ahí piensan que somos pareja.
Lo pienso unos segundos.
- Por ahí mejor. Más quilombo, más comidilla.
- Mejor para vos. Yo puedo conseguir algo mucho mejor que vos.
- ¿Qué decís?
- Que si fuera puto nunca me juntaría con uno del PRO.
- Parecés Aldana. ¿Por qué salís con Amalia, entonces?
- Porque es mujer, es parecida a Julieta Venegas y a veces piensa en votar a Pino Solanas. Pero creo que nunca militó por Macri.
- ¿Estás seguro?
- Bueno, la verdad, tendría que preguntarle. Pará que me está entrando un llamado.
Javier atiende y dice aja, aja, aja, pobre, mirá vos, yo sabía, es un ortiva, vamos a darle apoyo moral.
- ¿Qué pasó?- le pregunto yo cuando corta.
- Amalia rindió mal.
- Pobre.
- Me llamó Patricia para putearme. Dice que la culpa la tengo yo, Cristina, los Precios Cuidados, Karen, Gretel, la Peco, y vos. No sé por qué, pero mayormente vos. Bueno, también se echa la culpa un poco ella, porque quiso salir con vos.
- ¿Yo que tengo que ver?
- No sé. A Amalia solo la bocharon una vez, en primer año. Es raro que pase. Ahora está furiosa con todo el mundo, y dice que si la invito otra vez a ver que precio tiene el yogurth de 4,50...
- Sí, me imagino. A mi no me bocharon nunca.
- ¿Ni una sola vez? Que olfa.
- Terminé la carrera de estadístico en cuatro años. Tiempo record. Aunque yo en realidad quería ser médico.
- ¿Qué pasó?
- ¿Sabés que en la carrera de medicina en primer año te hacen ver un cadáver? ¿Sabés por quién lo sé? Por Alberto, mi hermano. El quiso ser médico, después quiso ser farmacéutico, después quiso ser odóntologo y después se casó y la mujer lo dejó por Julián y después se casó otra vez, y tuvo a Juan, mi sobrinito y después se divorció y ahora trabaja de martillero público. Gana buena plata, no creas.
- Che, la vida de tu hermano es un tango.
- Bueno, la cosa es que gracias a él soy estadístico. Un aburrimiento... Aunque te digo, mis empleadas están buenas y se portan bien conmigo. Me dan buenos consejos, a veces.
- ¿Están buenas? ¿Hay alguna soltera?
- Soltera, soltera, creo que una sola. Trabaja en un mercadito, también.
- ¿Me la presentás?
- Si vos salís con Amalia.
- Me parece que gracias a la presidenta, no voy a salir más con Amalia. Dale, sé un poco gamba.
- Según la delegada gremial de mi cuerpo de empleadas, que es la casada con un hijo, ninguna de ellas quiere bardo. Así que cuando salgas en las fotos de las revistas conmigo al lado, borracho, me parece que no te va a hacer caso.
- Que mala suerte, che. Bueno, pero si te ayudo en esta y por culpa tuya pierdo atractivo ante las chicas que cuando uso remera celeste me miran bien, me tenés que prometer que en las próximas elecciones vas a tener que votar al proyecto nac. and pop.
- Ni siquiera hay candidato.
- No me importa. Perdí una novia por mi fervor militante, pero si logro ganar a un amigo para la causa.
- Eso se llama extorsión.
- Bueno, está bien, votalo a Macri- me dice Javier.- Total, el amarillo patito luce de bien en las remeras partidarias. 

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