But me, I like sleepin', `specially in my Molly's chamber
But here I am in prison, here I am with a ball and chain,
Canción folklorica irlandesa
Bronx, 2016, Tiffanny.
Tiffanny era la dueña del local donde se reparaban los autos. Había sido de sus abuelos y después de sus padres. Cuando ellos murieron, ella lo había heredado. A pesar de estar casada, y de tener dos hijos adultos, nunca quiso que otra persona se hiciera cargo del local. Les compraba cerveza a sus mecánicos y les pagaba buenos sueldos; si alguno la estafaba o quería estafar a algún cliente, Tiffanny los echaba. Su preferido, sin duda alguna, era Oregon. Oregon que a veces traía a la pequeña Eliza para que jugara con sus nietas en su oficina. Oregon que pedía vacaciones de tres días cada mes, para irse no se sabía adonde. Oregon que ahora tenía como amigo a un tal Rodrick, que iba con él a todos lados, tan distinto a él (Tiffanny había notado las manos cuidadas, la ropa de calidad) y al mismo tiempo tan parecido.
Esa mañana Oregon había estado distraído.
Que te ocurre, le preguntó ella.
Nada, nada, dijo él.
Dime que te ocurre.
Sarar había aparecido dos noches atrás. El dinero se está terminando, dijo. De lo de Melinda no queda casi nada. Lo mío se evaporó hace tiempo. No sé que haremos. Amparo y él se miraron.
Necesito dinero, dijo él.
Puedo prestarte, le respondió Tiffanny.
Aunque vendieras todo el taller no te alcanzaría, Tiffanny. Tu no entiendes.
Nadie entiende.
Se quedó callado.
Eliza se está muriendo de una enfermedad extraña.
Oh, dijo Tiffanny. Sus dos hijos, ahora dos hombretones, habían sido siempre fuertes como toros, pero había tenido primas y amigas que habían tenido niños enfermizos. Recordaba las visitas al hospital, al cuarto del enfermo, el silencio en las casas.
Entiendo, dijo ella.
Necesitamos muchísimo dinero. Para salvarla. Y no sabemos como hacer.
¿Sabés? dijo de pronto Tiffanny. Mi tío abuelo era banquero y era un hombre infeliz. Hasta que decidió hacerse mecánico. Pero antes de morirse me contó como funcionan los bancos, y sus sistemas de seguridad. No es tan diferente de arreglar un automovil. Son máquinas, en realidad. Solo debes dejar que la máquina que cuida el dinero se descomponga.
¿Qué estás diciendo?
Llama a tu amigo Sarar y dile que tengo una idea. Soy bastante inteligente, dijo Tiffanny, cuando tengo ganas.
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