martes, 18 de marzo de 2014

Los muchachos del Pro no saben bailar cumbia

Diario de Germán.

Hice coraje. La llamé a Gretel. Nos citamos al mediodía en el Jardín Japonés. Como calculo que ella va a venir acompañada de sus dos hermanas, busco apoyo logístico. Primero pensé en Alberto, pero mejor no. Después pensé en Karen o en la Peco, pero sería un desastre. Por último pensé en Javier y lo llamé, pero parece que la presidenta va a dar un discurso en Casa Rosada. Amalia últimamente está muy mal educada (eso de hacernos servir a nosotros el agua no me gustó nada, algún día se lo pienso decir). Me queda Patricia. La llamo y le pregunto: sí, no tengo problemas me dice ella, estoy de vacaciones. Me encanta el Jardín Japonés. Paga vos el sushi. Todo bien, hasta ahora.
Llego puntualísimo y como siempre tengo que esperar. Primero aparece Patricia, con su look profesora de fitness. Un rato más tarde (tres cuartos de hora, en realidad) viene Gretel con su hermana menor. Cuando la ve a Patricia al lado mío, entrecierra los ojos. Se ve que pensaba encontrarme solo. Nos saludamos, no muy efusivamente y por un momento nadie quiere empezar a hablar.
- Bueno- empiezo allá- te cité acá porque me parece que tendríamos que aplazar el casamiento.
- No- dice Gretel.- Mamá ya me contó que vos también me metiste los cuernos con esa Aldana.
- ¿Quién es Aldana?- pregunta de pronto Patricia.
- Una chica de la Fede, que conocí el otro día.
- Mamá dice que es de la Cámpora- retruca Gretel.
- No es de la Cámpora- empiezo yo.
- Bueno- dice Patri- me parece que la agrupación política de la pobre Aldana no tiene nada que ver en esto. Ustedes son los que...
- Perdoname- dice Gretel.- Pero ¿quién sos vos?
- Soy amiga de Karen y la Peco, el otro día fuí al baby shower y ahí conocí a Germán.
- ¿Qué tenés que ver con lo nuestro?
- Nada, solamente que Germán me pidió que lo acompañara y como yo estoy de vacaciones...
- Si sos amiga de la Karen no sos nada imparcial. La Karen esa siempre me odió, siempre le metió ideas a Germán para que no se casara conmigo porque no pudo nunca soportar que él la dejara y por eso ella se volvió lesbiana y se casó con esa chica pelirroja.
No, yo me quiero morir. Que rapidez que tiene Gretel para sacar conclusiones. Menos mal que no la traje a Karen.
- Mirá, nena- le dice Patricia- lamento mucho decirte que tu adorado amorcito Julián, el que te mandaba mensajitos pelotudos por todos lados y con el que te acostaste fue mi novio por seis meses y que yo lo dejé, por imbécil. Y que el pelotudito me sigue mandando mensajitos por Facebook para que yo vuelva con él. Y que Karen es lesbiana desde hace años, antes de conocerlo a Germán. Y que ojalá algún día vos llegues a tener un matrimonio tan sólido y estable como el que tienen ella y la Peco, que son mis mejores amigas. Y, además, que tu novio, con el que querés casarte a toda costa, aceptó una cita conmigo antes de saber que vos le metías los cuernos. Lo llevó a su hermano Alberto, para que yo le presentara a una amiga, mirá cuan desesperado estaba.
No, esto es demasiado para mí. Me voy sin pagar la cuenta por primera vez en mi vida.
- ¿Vos querías salir con ella?- me grita Gretel.
Y ahí yo estallo.
- Vos me estabas metiendo los cuernos.
- Lo mío con Julián fue amor. O es amor. No sé.
- Entonces suspendamos el casamiento.
- Pero ¿el vestido? ¿la fiesta?- dice la hermana menor de Gretel.
- No sé- les contesto yo- no sé.- Las dos se van casi enseguida, sin haber pedido nada.
- Es como decía Marx- me dice Patricia.- El matrimonio es una institución maravillosa, pero ¿quién quiere vivir en una institución? Voy a pedir sushi roll, lo más caro de todo.

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