Diario de Amalia
Soné. Desde que mi mamá piensa que estoy de novia con uno del PRO me llama todos los días para que "cenemos todos juntos". En cualquier momento me pregunta cuando nos casamos.
- Ay, má- le digo yo con mi mejor tonito de superada- es un chico muy ocupado. Trabaja un montón- ni me acuerdo en qué trabaja, puta madre- todos los días. Es un workaholic.
- ¿Y el domingo?- me pregunta mi vieja.
- El domingo va con sus padres a visitar a su abuela- esta no me la creo ni yo.
- Ay, que chico divino- me dice mi vieja.- Pero seguro que se puede hacer un lugarcito en su agenda para su futura suegra.
- Mamá, recién estoy empezando a salir- ya me entra la desesperación y me muerdo las uñas.- Todavía no hablamos de casamiento.
- Nena, por eso no conseguís ninguno- me dice mi vieja. No sé como, pero me hace sentir como si tuviera doce años y me hubiera olvidado de copiar la tarea- Los chicos quieren a una chica seria a su lado, no a una loca que sale con uno y con otro o con dos al mismo tiempo, como tu amiga Patricia.
- Yo voy a ser abogada, mamá. Estoy terminando la carrera.
- Todo bien, todo bien, eso me parece divino. Vos sabés, Adrián tiene un estudio jurídico contable y te puede dar una manito. Pero los hombres se fijan en que anda una chica y un chico como Germán. Vos sabés, por ejemplo, esas chicas tan lindas, Karen, que es preciosa y su noviecita...
- Má, están casadas. Van a tener un hijo. Además, a Germán lo conocí en casa de Karen.
- Ah, bueno, genial- Karen y la Peco acaban de ganar un montón de puntos con mi madre. Hasta ahora eran "ellas". Tan raras. Tan poco revista Country. Ahora son las Cupido de mi historia de amor. Mi madre en cualquier momento se une al Frente de Liberación Homosexual.
- Bueno, está bien, viste, son chicas como vos salvo por ese detalle. Pero Patricia. Patricia es un desastre. Me enteré que amenazó a un ex novio con un zapato Laboutine. Esa chica está loca.
- Julián le metió los cuernos a Patricia- contesto yo, pero con voz temblorosa.
- Bueno, puede ser, puede ser. Pero me parece que tu amistad con ella puede arruinar tus perspectivas con ¿como se llamaba? ¿Germán?
- Germán.
- Bueno, nena, algún día me dirás el apellido. Pero se ve que es divino, divino de en serio. Estoy tan contenta. Les conté a todas mis amigas.
Me muero. Suerte que no estaba segura del apellido de Germán, porque sino esto era un desastre. La comidilla de la hight society de Buenos Aires. Mi madre debe haber hablado acerca del arquitecto (¿era Harft?), y de la calle Gallamonde, que creo que no existe. Por ahí tengo suerte y existe. Arquitectos con nombres alemanes hay un montón. Bueno, no es tan terrible.
- Mirá, dentro de dos semanas va a haber un evento en Los Cardales. Van todos. Espero que vos vayas con el muchacho. Es un domingo a la tarde, ya seguro que terminó de visitar a su abuela. Besos, chiquita.
Eso no fué una invitación. Esa fue una orden. ¿Y si le cuento todo a Javier y le digo que invite a sus amigos de La Cámpora al evento? ¿Y yo le digo a mi mamá "Este es uno de mis novios"? ¿Y si la llevo a Patri y le digo que a las dos se nos dió por casarnos? ¿Y si me voy a vivir a México? ¿Y si digo que robó una botella de Channel Number Cinque en el Dot y la meten presa y se hace famosa, como Rímolo? Todas son posibilidades.
La otra es no asistir al evento. Pero por el tono de mamá eso es imposible.
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