1939
Es ahora o nunca, dice mi viejo y yo entro por primera vez a su trabajo. Todos fuman y algunos huelen a vino, pero mi viejo también huele así a veces, aunque mi vieja lo echa y se enoja con él. Que ejemplo para el Agustincito, le dice, y mi viejo se enoja un poco. Dejate de joder, che, le dice, ni tomar un vino puedo. Pero acá se ve que, como no hay mujeres, los hombres fuman y toman tranquilos. "El Ñato quiere ser boseador" me dice mi viejo y el Ñato me asiente. No tiene nariz, casi. "Agustín promete como centrojás" dice mi viejo y yo ahí si que me pongo colorado, porque soy más patadura que no se que en el potrero. "El Agustín promete como centrojás" repite mi viejo, y yo en realidad espero que se calle, que venga a mi vieja a retarlo por decir esas boludeces de mí. Los otros me parece que se dan cuenta, porque se ríen a carcajadas y mi viejo también se rie. "Por ahí te sale como Sandrini" dice el Ñato. Y yo ahí tengo ganas de decirle que ojalá sea como Sandrini, que ya me ví cuatro veces "Los Tres Berretines", que prefiero a Sandrini al Chaplin ese ridículo que seguro ellos admiran. Pero me callo la boca porque tengo nueve años y porque mi viejo me prometió una revista Patoruzú si me portaba bien en su trabajo. No tengo manera de saber, porque ahora solo tengo nueve años, y el futuro es algo muy lejano y muy imposible, que el Ñato va a ser padre de uno de mis mejores amigos, uno de mis compañeros del Cordobazo, y que más de tres décadas después vamos a estar los dos en el velorio de mi amigo, y el Ñato me va a decir, con voz de viejo "Me lo mataron, me lo mataron, me lo mataron al Negrito" y que yo no voy a saber que decirle, se me va a ir todo al carajo y me voy a largar a llorar como Luis Sandrini, como Libertad Lamarque, como cualquier idiota.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario