jueves, 6 de marzo de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia

Diario de Amalia

Bueno, visto que el de ayer fue un día perdido, hoy me levanto un poquito más tarde que lo habitual, riego mis plantitas y empiezo la noble tarea de resumir el apunte. Entonces suena el celular y es Nestor: parece que se le venció el contrato de alquiler de la casa donde vive, y me pregunta si conozco a algún abogado que pueda ayudarlo. Le digo que probablemente Patricia, que es experta en civil y comercial, y el me contesta que ni él ni Laura (su ex de a ratos) soportan a Patricia. Entonces le doy el teléfono de mi primo, que también es muy buen abogado, aunque su especialidad en realidad son los deudores.
-¿Por que nunca me presentaste a tu primo?- me pregunta de repente.
- No sé. ¿Por que nunca me presentaste a tu mujer?
- Porque sé que se va a armar un gran quilombo.
- ¿Cuándo?- le pregunto yo.
- Cuando te la presente.
- ¿Por que?- le pregunto yo.
- Porque yo también salgo con vos- me contesta él.
- Bueno, está bien- le digo yo- No me la presentes. Tenés razón. Yo tampoco te voy a presentar a mi primo. Ni a Javier.
- ¿Quién es Javier?- me pregunta él.
- Preguntáselo a Laura- le contesto yo.
- Esperá, esperá un cachito- me contesta- ¿Vos querés decir que Laura lo conoce a Javier?
- No sé- le contestó yo. - Buenos Aires es una ciudad chica. Por ahí sí.
- Decime ya mismo quién es Javier.
- Javier es un compañero de la Facu. De la Cámpora.
- ¿Tenés un amigo de la Cámpora? Esa agrupación kirchnerista, hija dilecta del peronismo más rancio y recalcitrante, que solo quiere perpetuar este sistema capitalista y corrupto...
- Nestor- lo paro yo.- Tengo examen en dos semanas. Es un examen difícil. Tengo que resumir un apunte.
- No entiendo como podés creer que la Cristina va a solucionar los problemas del país si arregla con empresarios corruptos y ladrones. Por culpa de gente como vos- sigue- el país está como está. No entienden nada y dejan todos sus intereses morales en la puerta de la Universidad y se venden a este sistema podrido y enfermo.
- Esta bien.- le digo yo.
- ¿Esta bien que?- me pregunta él.
- La culpa de todo la tengo yo. Voy a borrar a Javier de mis contactos de Facebook, te prometo.
- Ah, bueno, está bien. Gracias por el teléfono de tu primo.- y corta.
Y empiezo a leer el apunte. ¿Podré terminarlo alguna vez?


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