Diario de Amalia
Bueno, visto que el de ayer fue un día perdido, hoy me levanto un poquito más tarde que lo habitual, riego mis plantitas y empiezo la noble tarea de resumir el apunte. Entonces suena el celular y es Nestor: parece que se le venció el contrato de alquiler de la casa donde vive, y me pregunta si conozco a algún abogado que pueda ayudarlo. Le digo que probablemente Patricia, que es experta en civil y comercial, y el me contesta que ni él ni Laura (su ex de a ratos) soportan a Patricia. Entonces le doy el teléfono de mi primo, que también es muy buen abogado, aunque su especialidad en realidad son los deudores.
-¿Por que nunca me presentaste a tu primo?- me pregunta de repente.
- No sé. ¿Por que nunca me presentaste a tu mujer?
- Porque sé que se va a armar un gran quilombo.
- ¿Cuándo?- le pregunto yo.
- Cuando te la presente.
- ¿Por que?- le pregunto yo.
- Porque yo también salgo con vos- me contesta él.
- Bueno, está bien- le digo yo- No me la presentes. Tenés razón. Yo tampoco te voy a presentar a mi primo. Ni a Javier.
- ¿Quién es Javier?- me pregunta él.
- Preguntáselo a Laura- le contesto yo.
- Esperá, esperá un cachito- me contesta- ¿Vos querés decir que Laura lo conoce a Javier?
- No sé- le contestó yo. - Buenos Aires es una ciudad chica. Por ahí sí.
- Decime ya mismo quién es Javier.
- Javier es un compañero de la Facu. De la Cámpora.
- ¿Tenés un amigo de la Cámpora? Esa agrupación kirchnerista, hija dilecta del peronismo más rancio y recalcitrante, que solo quiere perpetuar este sistema capitalista y corrupto...
- Nestor- lo paro yo.- Tengo examen en dos semanas. Es un examen difícil. Tengo que resumir un apunte.
- No entiendo como podés creer que la Cristina va a solucionar los problemas del país si arregla con empresarios corruptos y ladrones. Por culpa de gente como vos- sigue- el país está como está. No entienden nada y dejan todos sus intereses morales en la puerta de la Universidad y se venden a este sistema podrido y enfermo.
- Esta bien.- le digo yo.
- ¿Esta bien que?- me pregunta él.
- La culpa de todo la tengo yo. Voy a borrar a Javier de mis contactos de Facebook, te prometo.
- Ah, bueno, está bien. Gracias por el teléfono de tu primo.- y corta.
Y empiezo a leer el apunte. ¿Podré terminarlo alguna vez?
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