Diario de Amalia.
Terminé de resumir el apunte de seiscientas páginas, pero ahora tengo que encarar un libro escrito por un tal Hoffmann, que parece que era alemán y como todos los alemanes es muy compresivo con sus lectores (el traductor aparentemente también tuvo algún tipo de problemas). Respiro hondo, me tomo un te de valeriana y suena mi celular.
- Hola, soy yo, Germán.
- Hola- le digo yo.
- ¿Puedo ir a tu casa a charlar un rato?
¿Lo asesino? ¿Cuantos años te dan en según en Código Penal por asesinar a un pobre inocente, pero pesadísimo? ¿Le podré explicar esto al juez? ¿A mi abogado defensor? Mi vida va a terminar como en la película "Leonera". Quién me manda a mí a hacerle caso a Patri...
- Está bien, vení.
Llega en quince minutos. Es bastante puntual, por suerte. Eso tiene de bueno.
- Mirá, te vengo a ver a vos porque la conocés a Gretel y me conocés a mí. Mi suegra vino hoy a mi departamento y me dijo que me tengo que casar igual.
- Entiendo, aunque ella te haya metido los cuernos.
- Es que yo nunca le conté eso...
- ¿Qué le dijiste, entonces?
- Que el infiel era yo.
Ah, bueno. Esto es genial. Encima de pesado pelotudo. Patri y la reverenda concha de tu madre, te quisiste levantar a uno del PRO y mirá donde terminé yo. Y encima tengo que ser comprensiva...
- Pasa que Gretel me quiere a mí en realidad.
- Entonces casate.
- Pero me metió los cuernos con Julian.
- Entonces no te cases.
- Pero si no me caso se va a armar un quilombo...
- Bueno, entonces casate.
- Pero mi hermano sabe, vos y Patri saben, Karen y la Peco saben, todos saben...
- Bueno, que es un pequeño secreto entre amigos.
- Sí, pero Julián sabe y no es mi amigo.
- Bueno, casate con Julián. A Patri le dijo que era bisexual.
- Vos me estás cargando.
- Sí, te estoy cargando. Tengo que resumir a un tal Hoffmann, que estoy casi segura que era célibe o si no era célibe estaba casado con una alemana gorda e insoportable. Eso es complicado. Tus problemas me parece que son iguales a los de "Amigovios"
- ¿Que es "Amigovios"?
- ¿La conocés a Nicole Neumann?
- Sí. Está re buena.
- Bueno, ella actuaba ahí.
- Ah, claro, una serie vieja, de esas del canal Volver.
Y ahí es cuando descubro que la vieja no es Nicole Neumann, ni el canal Volver, sino yo, y le digo con mucha dulzura:
- Rindo en menos de dos semanas. Constitucional. ¿No tenés algún mitín del PRO al que ir, alguna causa patriótica? ¿Por qué no la llamás a Aldana?
- Ella es de la Fede. No va a entender mis problemas.
- Yo tampoco los entiendo, perdón. Quedáte acá, si querés, pero hacé de cuenta que sos un potus de un programa de Utilísima. No te muevas de acá.
- Gracias, Amalia. Sos una buena amiga.
- De nada, Germán, de nada.
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