martes, 23 de abril de 2019

Los oficios sin historia.

Todo el que tenga cierta cantidad de años de trabajo encima recuerda su primer día en el trabajo. Sobre todo recuerda que no sabía nada. Que todo era nuevo. Que tenía que aprender como se hacía algo. Y que el que se lo explicaba era un compañero o compañera de trabajo más viejo; se puede hacer muchos manuales de procedimiento en cualquier trabajo, pero aprender a hacer un trabajo tiene mucho de empírico: se aprende haciéndolo. Quizás haya gente que piense que los lectores de diarios son tontos o lentos, y que por eso compran sus diarios y revistas, pero la verdad es que la gente que compra diarios o los lee por Internet se da cuenta cuando una nota periodística está mal escrita, a las apuradas y sin correcciones, ni siquiera gramaticales y cuando el redactor de la nota es un buen periodista. Es decir, un periodista con oficio en la escritura. No requiere que el periodista sea escritor, ni que haya pasado por la carrera de Comunicación: Roberto Arlt era un gran periodista, Enrique Sdrech era un gran periodista. Que un diario despida a personal con veinte o cuarenta años de antigüedad justificándose en que van a "modernizar", "actualizar" su actividad, suena a que en realidad ese diario no cree en el periodismo. El periodismo de hoy en día (el buen periodismo) no es básicamente diferente del de el diario Crítica, de Natalio Botana, ni el de la revista Primera Plana, que dirigía Tomás Eloy Martínez. Los portales de las páginas web se actualizan más rápido, es cierto; pero a la gente que le interesa leer diarios no se le puede entregar un diario mal escrito, y con notas intrascendentes. Y en realidad, los que pueden formar buenos periodistas, sobre todo periodistas que escriban bien (porque si un periodista no sabe escribir tampoco va a saber preguntar en una radio ni editorializar en un programa político ni hacer una buena investigación ) son, aunque suene feo para los jóvenes, los periodistas más viejos. ¿Qué tipo de diarios se está prefiriendo cuando se despide a los periodistas con veinte o cuarenta años de antigüedad? ¿Que tipo de periodismo se está prefiriendo? ¿Hay realmente una línea editorial detrás de ese diario o se hace todo improvisadamente? Porque yo puedo tener muchas objeciones sobre la visión de Natalio Botana, de Tomás Eloy Martínez, de Jacobo Timermann, de Jorge Lanata, pero al menos siempre tuvieron una visión editorial sobre los diarios y revistas que editaban. Es decir, respetaban el oficio; me parece que si Roberto Arlt viviera ahora probablemente lo despedirían a los cuarenta años porque no tiene cuenta en Instagram.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario