lunes, 15 de abril de 2019

La educación no tiene lenguaje militar

En muchos diarios aparecen notas preocupadas sobre la educación universitaria; fundamentalmente hablan de números y hablan de la educación de una manera entre contable (porcentajes, ascenso, descenso) y estratégico militar (se habla de un estudiante que dejó la universidad como de un "desertor", se habla de "perfeccionar operativos"). Se habla con cierto escándalo de que muchos estudiantes solo rinden una materia al año; lo que omiten decir es que una materia universitaria al año es muchísimo estudio, dedicación, esfuerzo, tenacidad. En las universidades no hay materias fáciles. Se ataca al sistema universitario argentino exigiéndole lo que no se le exige a otros sectores: que sea eficiente, que produzca cientos de genios con diez, se la compara (falazmente) con los sistemas universitarios de Primer Mundo. Omiten con inteligencia que en el Primer Mundo (y en la mayoría de los países del Tercer Mundo) es cierto que la mayoría de los pobres no llegan a la universidad. Lo que hay que pagar de cuota para ingresar a cualquier universidad excluye automáticamente a los pobres, aunque sean tan capaces e inteligentes como los ricos. Se puede ver de otra manera: un obrero, una empleada doméstica, un albañil, un chico que hace changas en Rappi y hace "solo" una materia al año en la universidad pública se esforzó muchísimo. Otra de las miradas inquisitorias sobre la educación universitaria es la que dice que hay ciertas carreras que no son "rentables", que no dan ganancias como las humanísticas. Que este país necesita sí o sí ingenieros, contadores, y publicistas y que un licenciado en Historia o en Letras es algo inútil. Habría que avisarles a los enamorados de la eficiencia en el estudio que en principio, y hasta que las leyes dicten otra cosa, una persona no está obligada a estudiar lo que no le interesa. Además, cuestionaría seriamente si un licenciado en Historia o en Letras es algo tan inútil: las series históricas que generan canales tan poco "productivos" como History Channel o Discovery o National Geographic son un éxito en audiencia en todo el mundo y generan fanatismos y merchandising que, oh sorpresa, genera mucho dinero. Así que es visión tan estratégicamente militar acerca de la decadencia de la educación universitaria argentina que aparece en muchos diarios y revistas me resulta, al menos, sospechosa; ¿realmente es tan malo que mucha gente acceda a la universidad, haciendo solo una materia por año o lo que les preocupa es que sea pública y gratuita?

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