lunes, 29 de abril de 2019
La banda de mi calle
Me gusta mucho Patricio Rey y los Redonditos de Ricota. Me parecen una gran banda, las letras son excelentes, los músicos, empezando por Skay, es buenísimo. Pero eso no es excepcional en este país. Hay grandes músicos de rock vivos, que ya son (como en la película de Will Smith) leyenda. Patricio Rey y los Redonditos de Ricota podría haber sido una gran banda de culto, como es de culto Spinetta Jade o Pink Floyd. Lo extraño es que los Redondos no hayan sido de culto. Empezaron siéndolo; cuando empezaron lo que hacían era más cercano a un happenning que a un recital. Y sin embargo, cuando yo empezaba a ser adolescente, ya se discutía si los Redondos eran unos vendidos porque tocaban en Obras. Los Redondos de pronto se volvieron un código, un tatuaje, una manera de entender la realidad. Quizás la clave la tuvo un compañero de universidad cuando dijo, en los noventa: es como dicen los Redondos, el futuro llegó hace rato. Desgraciadamente era cierto. La realidad que vendía la tele y los diarios era marketing y sonrisas y alegría, pero la realidad de los noventa era todo un palo. Como la de los dos mil para mucha gente, como la de ahora para mucha gente. Quizás la frase más honda y más sincera y que sala más las heridas de Los Redondos no está en sus letras, sino en uno de los poemas en prosa que Patricio Rey escribió en un arte de tapa. "¿Cuánto falta para que tu calle se vuelva salvaje?". Ya no esperamos, nuestra calle, incluso la avenida Corrientes con sus containers inteligentes, ya se ha vuelto salvaje.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario