lunes, 1 de abril de 2019

El otro hermano

No soy fan del cine de Ismael Caetano. Sé que es un director de cine argentino importante: de la altura de Daniel Burman, de Lucrecia Martel, de Albertina Carri, de Luis Ortega. Un director con trazo autoral, digamos, y que no hace películas necesariamente masivas. En general prefiero las películas masivas y accesibles; para que vea una película que entre dentro de los cánones del "cine arte" tienen que estar basadas en un libro o en un cuento o en un personaje histórico que me interesen; si no, prefiero no mirarlas, porque sé que muchas veces me aburren o, peor aún, me enojan. Me interesó ver el otro día por streaming la película "El otro hermano" de Ismael Caetano fundamentalmente porque actúan dos actores que admiro. A uno de ellos, Leonardo Sbaraglia, lo admiro desde chica y siempre me pareció de lo mejorcito de nuestro cine y televisión; por lo menos de los más dúctiles. Al otro, Diego Hendler, lo admiro también, pero mi admiración era más acotada: a Diego Hendler siempre lo había visto hacer de perdedores queribles, o chicos de clase media sensibles y queribles. Nunca lo había visto hacer otro tipo de personajes. Había leído la trama de El otro hermano en las entrevistas y me había parecido interesante, al menos; un policial duro en un pueblo chico. La verdad es que la historia es buena, bastante buena, y los diálogos son creíbles. Pero los que hacen la película una película de las muy buenas son Leonardo Sbaraglia, que está espectacular en su encarnación de mafioso de pueblo y después Diego Hendler, que probablemente sepa que en El Otro Hermano hizo una de las actuaciones de su vida. Lo que más impacta de la actuación de Hendler es que casi no cambia el matiz de actuación que tiene en El abrazo partido o la tira televisiva Graduados; y sin embargo el cambio es drástico. Lo que en las películas de Burman, de Ana Katz, o en una tira televisiva es agradable, acá es oscuro y turbio. ¿Quién es el verdadero villano de El Otro Hermano? La película termina, la trama se cierra y sin embargo no podemos responder esa sencilla pregunta.

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