viernes, 17 de agosto de 2018

Walsh, Rodolfo

Al mismo tiempo que Truman Capote "inventaba" la noficcion en Norteamerica con A Sangre Fría, Rodolfo Walsh hacia lo mismo en Argentina con Operación Masacre. Lo cual me hace pensar que el género no ficción es otro casillero cómodo que inventan las editoriales para llenar los estantes de las librerías. Ambos libros son excelentes en su estructura y muy buenos en su escritura, y desde entonces es prestigioso hacer una investigación comprometida sobre un tema "controvertido" y "real". El absurdo más grande de este estilo periodístico debe ser la biografía no autorizada de Salinger (el de "El guardián en el centeno"); un mamotreto gigantesco que recolecta relatos de gente que apenas lo conoció o lo conoció bien hablando sobre cualquier cosa, menos sobre sus libros. Borges y Cortázar se hubieran reído un rato. Pero no admiro a Walsh por sus libros, que son muchos y buenos: son buenos, no son imprescindibles. Lo admiro por una sola línea, escrita en su carta a la Junta Militar, en 1977. Dice, refiriéndose a la dictadura: un régimen que solo sabe balbucear el discurso de la muerte. Y en ese momento Rodolfo Walsh es claro como el agua y la sangre y los huesos de los muertos pueden verse a través de ella.

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