viernes, 24 de agosto de 2018

Mujeres

                                                                                         a Margaret Atwood

Una vez a la luna lunar
la sangre deja de ser mito y pasa ser solo sangre

dolor en las entrañas

pasa a ser una anarquista española que se suicida

en un patio franquista

bayonetas y picanas

en nuestras entrañas

Herodes triunfa

los filisteos ríen

y las doncellas siguen siendo vírgenes.

Hipatia es apedreada,

Safo se enamora,

the Queen Elizabeth se enamora de Drake

y una madre pregunta donde está su hijo que solo fue a repartir volantes a una fábrica.

Todo por los niños, dicen las iglesias y los dioses,

pero los niños son juguetes

de Play Station

que usamos para quedarnos

cómodamente

en

el

limbo


sin purgatorio posible

ni redención

porque ya no sabemos si este juego

existe para obtener el cielo o el infierno

Vathek se reiría.

Por suerte

en algún delta desconocido

las egipcias

cobijan a sus hijos

entre juncos

y totoras.

Samaravaederlezi.


Lo único que recordamos

es la sangre y

la luna

cuando partimos.

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