a Margaret Atwood
Una vez a la luna lunar
la sangre deja de ser mito y pasa ser solo sangre
dolor en las entrañas
pasa a ser una anarquista española que se suicida
en un patio franquista
bayonetas y picanas
en nuestras entrañas
Herodes triunfa
los filisteos ríen
y las doncellas siguen siendo vírgenes.
Hipatia es apedreada,
Safo se enamora,
the Queen Elizabeth se enamora de Drake
y una madre pregunta donde está su hijo que solo fue a repartir volantes a una fábrica.
Todo por los niños, dicen las iglesias y los dioses,
pero los niños son juguetes
de Play Station
que usamos para quedarnos
cómodamente
en
el
limbo
sin purgatorio posible
ni redención
porque ya no sabemos si este juego
existe para obtener el cielo o el infierno
Vathek se reiría.
Por suerte
en algún delta desconocido
las egipcias
cobijan a sus hijos
entre juncos
y totoras.
Samaravaederlezi.
Lo único que recordamos
es la sangre y
la luna
cuando partimos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario