domingo, 19 de agosto de 2018

La muerte de un rey. 36° parte


La respuesta esta soplando en el viento...
Bob Dylan

Mexico, DF 2020

El plan está completo, le dijo Tiffany a Melinda. Pero nos hace falta un broker. ¿Conoces alguno?
Melinda sonrió. Su relación con Tiffany era (todos lo sabían) muy mala. Y sin embargo admiraba a esa mecánica ruda y testaruda, que quería a Oberon más que a sus propios hijos.
Por supuesto, le respondió. Pero ninguno querrá ayudarnos.
Sin un broker, esto será imposible.
En ese restaurant se servían chilaquiles y ensaladas. Lisbeth estaba comiendo un taco con chiles guajillos y pollo y bebiendo una cerveza. A Melinda la enternecía que su hija se estuviera convirtiendo en una mujer tan bella. Incluso más bella que ella cuando tenía su edad. Ella no quería involucrarse demasiado en el plan que estaban armando, porque tenía miedo de que fuera algo peligroso.
Tiffany bebió un trago de cerveza.
Sin un broker no podemos hacer nada.
Se quedaron las tres un rato mirando el mantel a cuadros rojos y blancos.
Creo que conozco a alguien, dijo Lisbeth.
¿Quién? Le preguntó Melinda.
La tía de Diana Krauser. Ya sabes, esa chica treinteañera que fue a mi cumpleaños y me regaló el libro de Julia Child.
Si, ya recuerdo.
La escuché el otro día hablarle a su hermana mayor. Tiene solo treinta años y está cansada. Su trabajo no es malo, para nada, gana mucho dinero, tiene amigas, un departamento en Queens y novios. Y sin embargo... Le dijo a la hermana que en realidad solo era realmente feliz cuando volvía a su departamento y escuchaba la discografía completa de Bob Dylan.
¿Y? le preguntó Tiffany. No entiendo porque una broker gentrificada nos ayudaría.
¿Que podemos darle realmente a alguien en este plan extraño? Preguntó Lisbeth.
Tiempo, dijo Melinda.
Bueno, dijo Lisbeth, le ofreceremos a Rose Mc Laren la posibilidad de escuchar a Bob Dylan para siempre.
Tiffany sonrió.
Espero que puedas convencerla, Lisbeth.
Oh, dijo Lisbeth, mañana viajaré a New York. Llevaré chocolates y le diré que los tiempos están cambiando.

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