jueves, 30 de agosto de 2018

Afroamericanos

Ya he hablado del respeto que me merece la raza afroamericana en muchos órdenes; sin los africanos no tendríamos jazz, ni soul, ni rock ni gospel, ni casi ninguna música del siglo XXI. En la plástica y en el cine lo mismo: la comedia slapstick, la más básica y genuina, es obra de africanos y los blancos WASP se esfuerzan en hacer chistes para que nadie los entiendan. Si nadie entiende el chiste, el chiste es malo. Punto. Pero lo que más admiro de ellos es la voluntad: es Martin Luther King, es Aretha Franklin, es el autor de Raíces, es incluso el senegales que vende relojes en el centro de mi ciudad y que, aún extrañando su ciudad, se está encariñando con este río y esta orilla. La voluntad, lo dice una mujer que no tiene demasiada, es una gran cosa para un pueblo.

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