miércoles, 22 de agosto de 2018

Sansa Stark

Si uno ha leído o conoce alguna tragedia shakesperiana, se da cuenta enseguida que Juego de Tronos es, en realidad, una tragedia de venganza shakesperiana, a lo Macbeth o Ricardo III. Y el mejor personaje para demostrar eso es, quizás, el aparentemente más frágil y tonto de todos: la muy ingenua, al comienzo de la historia, Sansa Stark, que cree en los cuentos de doncellas que su madre y el ama le cuentan porque es una dama del Norte. Contrasta contra su hermana menor, Arya, rebelde, leal y tozuda, que no quiere seguir esos preceptos.
Y sin embargo... Cuando antes de la Batalla de los Bastardos Sansa Stark le dice a al bastardo de los Bolton, ante sus filosas crueldades (porque el personaje de Ramsay Bolton es un perro que termina siendo devorado por perros): "Usted va a morir mañana. Que duerma bien" no se puede dejar de sentir un sabor de la épica. Sansa Stark es la heredera de su madre, muerta en la Boda Roja, es la Señora de Winterfell que luego de ser manipulada y agredida aglutina de alguna manera a los restos de un Norte diezmado. Ese es, en parte, el verdadero sabor final y agridulce de las batallas que se ganan. Sansa sabe que deben vengarse y aniquilar a Cersei Lannister (la magnífica Lena Headwey) porque sino la Reina de Desembarco del Rey los destruirá a todos, pero sabe también que esa venganza puedo causa la destrucción no solo de ella, sino del resto de su familia y de su reino. ¿Quién quedará vivo al final de Juego de Tronos? Solo el autor y los productores pueden saberlo.

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