martes, 14 de agosto de 2018

Almudena Grandes

A veces los prejuicios solo sirven para demostrar las limitaciones de uno mismo. Desconfie durante muchos años de los libros de Almudena Grandes: porque era mujer, porque era española, porque solian publicarla como ejemplo de literatura femenina. Hasta que lei un reportaje que le hicieron en el Pais y decidi sacar de la biblioteca El corazon helado. Y me encontre con una novela bellisima. Pero sin embargo ampliamente superada por la saga siguiente y aún inconclusa: Episodios de una guerra interminable, donde narra la España de la Guerra Civil, y pos Guerra Civil y Posfranquista. Ines y la la alegria, El lector de Julio Verne, Los pacientes del doctor Garcia: uno no puede evitar enamorarse de esos personajes, algunos inexistentes y otros reales. Cuando se lee a Almudena Grandes, se escuchan de fondo canciones anarquistas en el exilio frances, mejicano, argentino. Es inevitable admirar a esos hombres y a esas mujeres que aun cuando estaba todo perdido, pudieron hacer algo. Aunque sea solo escribir sonetos.

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