jueves, 23 de agosto de 2018
Apocalíptica o catarsis moderna.
Esto es el apocalipsis. Tenemos que tomarnos nuestro tiempo, respirar, y aceptarlo. Y luego hacer algo en base a esa definición. Los drones que matan gente en Medio Oriente, no son tan diferentes que drones que las revistas del "corazón" utilizan para publicar la intimidad de los famosos (aunque lamentamos comunicarles que gracias a eso hemos descubierto que es tan aburrida como nuestra intimidad, no se gasten más). Las armas de destrucción masiva son tan peligrosas como los rumores falsos de que las vacunas no sirven para nada, aunque probablemente este último rumor cause más muertes. Las campañas para mejorar la calidad de vida de gente cuya vida ya es suficientemente buena (y conste que no estoy en contra de ellos) opacan a la gente que es explotada a cuatro o cinco cuadras de mi casa, cobrando sueldos miserables por trabajos espantosos. El amor hacia los animales domésticos, vestidos con lazitos, nos hace olvidarnos que los animales silvestres, que no son adorables, ni simpáticos, ni hacen monerías se están extinguiendo, junto con su territorio, destruyendo, no tanto el planeta tierra (lamento informarles a los humanos que somos un planeta más en un sistema solar en una galaxia en un universo), sino nuestras posibilidades de sobrevivir. Creo que llego el momento de hacer lo que hicieron los aliados cuando abrieron el campo de Auschwitz y vieron lo que había allí dentro: enterrar a los que ya están muertos y dar de comer y cuidar a lo que está enfermo, esperando que sane.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario