En
mi mente
hay un árbol
cuyo fruto
es saqueado
al amanecer.
Abbas Kiarostami
hay un árbol
cuyo fruto
es saqueado
al amanecer.
Abbas Kiarostami
Abud El trescientos Oasis de Dion.
Rose l' Ansal me envió el mensaje hace
cinco minutos. Lisbeth les ha dicho a Arguil y a Rilench la ubicación
de la máquina o al menos como ubicarla.
Fucking Lisbeth, dijo después. Es
culpa de ella este desastre y encima ahora Pauline y Rodrick. Todos
nosotros. El único que puede impedir esto es Sarar y quizás,
Tiffany.
Y la Dama Blanca del Alba? Preguntó
Dion.
Melinda nunca moverá un dedo en contra
de su hija.
Tiffany tampoco, creo. Sarar... Ahora
Eliza es un rehén.
Está con Jorginhó y con el poeta
Omar. Dijó Dión. No es tan mala compañía.
No, pero Jorginho no la aprecia
demasiado.
Tiene razón en no hacerlo...
¿Hay alguna manera de escapar de los
calabozos del rey?
Solamente como lo hice yo. Respondió
Dión.
Es una situación de tablas. Perder o
perder. Nadie gana, dijo Abud.
Si encuentran la máquina perderemos
tdos.
¿Cuánta gente cree en ti y trabaja
para tí, Dión? Realmente.
No lo sé. Doscientos.
Dosciento cincuenta.
Cuando yo era joven y vivía en la
Tierra tenía solo cincuenta personas que trabajaban para mí. E
incluso así hacíamos milagros.
Hay que desviar el curso de dos ríos
lo más rápido posible. Y despistar a los esbirros del rey, a sus
correveidiles.
Eso es lo más difícil, dijo Dion.
Abud sonrió.
Por supuesto. Es lo más difícil.
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