jueves, 30 de junio de 2016
Ricardo Canaletti.
En este país abundan los periodistas de policiales, por suerte. El periodismo policial es uno de lo géneros más arduos que existen y cuando está bien hecho, como en el caso de Poe o de Capote, linda con lo genial. El primero que me pareció buenísimo como periodista policial fue Enrique Sdrech; conocía los hechos, los testigos, las causas y en base a eso hacía sus hipótesis. El único que me parece digno, hasta ahora, de ocupar ese lugar es Ricardo Canaletti. Cada programa de él es un stand up sobre un caso policial, o varios. Hay una teatralización en él que no le teme al rídiculo, a lo grotesco, a lo macabro, como es en realidad un crimen. Un crimen es siempre una puesta en escena: alguien se ocupó, cuidadosamente, de que todo pareciera un accidente (un robo, una estafa, un infanticidio, un homicidio). Es bueno que haya periodistas de policiales que sepan que detrás de Hannibal Lecter o de Erdosain siempre hay solamente hombres; nunca se olviden, por favor, que Coco Channel era mujer, era francesa y envió a muchos de sus obreros a las cámaras de gas porque le molestaba que pidieran aumento de sueldo.
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