martes, 14 de junio de 2016

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia

Diario de Amalia

Tengo que volver a leer los apuntes, porque después de lo que pasó en el medio no me acuerdo de nada. Me siento en el balconcito, en la reposera y justo cuando estoy tratando de descifrar a Rodriguez Puigross, suena el timbre. Me siento tentada de no atender, pero mis catorce años de alumna en un colegio privado pueden más que yo.
Es Germán. Que tipo rompebolas.
-Hola"- me dice.
-Hola-le digo yo con cara de pocos amigos. Pero no la caza.
- ¿Puedo pasar?
- Está bien- le digo yo.- Estaba estudiando, pero está todo bien.
Tampoco la caza.
- Vos no sabés lo que me pasó- me dice- Vengo de la casa de Karen.
- Ah, yo también fui. La Peco estuvo llorando, fue medio un desastre, pero me parece que va a estar todo bien entre ellas.
- No, yo vengo recién. No sabés lo que pasó. Pero no le cuentes a nadie.
Odio cuando los hombres hacen eso. ¿Por que asumen que sé guardar un secreto? Pero la curiosidad mata al gato y siempre caigo.
- ¿Qué paso?
- Karen se está curtiendo a Gretel.
Creo que casi se me desencaja la mandibula. Rodriguez-  Puigross, Rottenmayer y todo el listado de apuntes para Constitucional pueden esperar. Esto es mucho más interesante.
- ¿Estás seguro?- le pregunto. El chico es del PRO y cree en las consignas de Durán Barba.
- Las encontré in fraganti. Según Karen, Gretel siempre le tiró onda.
- ¿Gretel? Pero se iba a casar con vos. Y anduvo con Julián. Yo creía que...
Germán me mira. La verdad, pobre pibe. Va a votar a Macri y encima esto.
- Yo también creía- me dice él.- Ya van dos novias que se vuelven lesbianas. ¿Será algo malo conmigo?
- No creo, German- que le voy a decir- probablemente sea que las dos son lindas y tienen buen cuerpo y a Karen le encantan las rubias.
- Si- me contesta él- a Karen le encantan las rubias. Me dijo que si a mi me lastimaba la echaba a Gretel, pero la verdad que... Karen es mi mejor amiga. No quiero perderla. Y además, como dice mi mamá... Pero mirá si se enamoran. Todo Recoleta se va a reir de mi.
Es cierto. Va a ser el hazmerreir del Patio Bullrich. Pero no le puedo decir eso. Tiene cara de gatito abandonado.
- No, no, Germán- le digo, para levantarle un poco el ánimo. - Van a decir que tipo tolerante, comprensivo.
- Gracias, Amalia- me contesta él- Vos siempre con una palabra de apoyo.
En este momento me siento más buena que la Madre Teresa. El muchacho se va, pero ya me arruinó la tarde. Tengo un chisme. Tengo que contárselo a alguien.






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