jueves, 30 de junio de 2016

La inseguridad en el barrio de la Sexta.

Para que los pocos que me leen no crean que a mi nunca me pasó nada debo confesar que me robaron dos veces en el peligroso barrio de la Sexta.
Primera vez: quince años, media Heidi, estudiando música, re contenta volvía a mi casa cuando me afanaron el bolso que me habia regalado mi tia Mariela que tenía, a saber: cinco pesos que había empezado a ahorrar -fue hace mucho-, una novela que había empezado a escribir, partituras invalorables y el cuadernito pentagramado. Lo que me dió más bronca: el chorro era más chiquito que yo y con un poco de ánimo lo hubiera podido cagar a palos. No pudo ser, pero perdió la bicicleta. La venganza fué terrible. Fuimos a la comisaría a hacer la denuncia y sabían donde vivía el chorro, a cinco cuadras de mi casa, en el Bajo. No lo fuimos a buscar, obviamente.
Segunda vez: un poco más grande, pero no menos boluda, también volviendo a mi casa de estudiar música: partituras, dos compact disc de música clásica (para peor de la biblioteca de la UNR, me costó muchísimo conseguir algo parecido), algunas boludeces, la zapatilla. Esta vez los chorros eran dos y en bicicleta, así que por las dudas ni la denuncia hice.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario