lunes, 27 de junio de 2016

Paraguay.

A Paraguay lo único que le podemos pedir los argentinos, los uruguayos y los brasileros es perdón. La guerra de la Triple Alianza sigue viva más de ciento cincuenta años después de terminada: sino hay que oir hablar el desprecio con que muchas mujeres hablan de su mucama paraguaya, del odio que le tienen los capataces a sus albañiles paraguayos y de la simplicidad con que decimos en Asunción está todo más barato, pero es todo trucho. Callémonos la boca un poco. Arrasamos un país entero porque desde Inglaterra nos decían que lo gobernaba un dictador, y encima lo hicimos con los métodos más cobardes que existen y encima el país sobrevivió. A veces me preguntó porque Argentina es tan poco proclive a las guerras; yo creo que porque después de que ganamos la Guerra de la Triple Alianza nos da vergüenza involucrarnos en cualquier otra. Fué un acto de crueldad adornado con la jerigonza de Mitre, de Sarmiento y de muchos otros padres de la Patria. Habría que contar la historia de Paraguay en cada acto escolar; en realidad, en Argentina tendría que haber un día de Paraguay para mostrar lo que puede hacer un país, aunque maten a casi toda su gente.

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