a Alejandro Jodorowsky, de una rosarina terca a un gran chileno errante.
El cine, dice Arnold Hauser en el libro Historia social de la literatura y el arte es el gran arte democrático. Un director solo puede llegar a ser un gran director si confía en su elenco, en sus guionistas, en sus maquilladores y vestuaristas, en su editor, en sus musicalizadores, hasta en los encargados del catering. Cuando una película falla, generalmente falla por el manierismo de su director o de sus productores, por exceso de ego: hay tantas muestras de esto en los últimos años que no sorprende que los mejores de la industria se estén pasando a la televisión, que ha mejorado mucho desde los Sábados de Super Acción de mi infancia. El cine es el arte que entiende lo mismo que entendían los arquitectos de las grandes catedrales góticas del Medioevo: que los grandes edificios se construyen desde sus cimientos, todo el mundo tiene su pequeño trabajo que hacer y a veces lleva muchas generaciones.
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