Diario de Amalia
A Karen no la puedo llamar. A la Peco menos. La única que me queda es Patricia.
- Hola, Patri- le digo, como quién no quiere la cosa.
- Hola, Amalia, como andás, estoy re cansada, hoy tuve un día de mierda en el laburo, creo que nos van a demandar.
- Patri...
- ¿Qué pasa?
- Adiviná quién es el nuevo ligue de Karen.
- No sé, yo de Karen espero cualquier cosa. ¿Germán?
- No, peor. Gretel.
Hay un silencio terrible en la línea.
- Patri ¿estás ahí?
- Si, estoy acá. Es imposible. Gretel... Nunca se tiró un lance conmigo.
- ¿Y eso?
- Bueno, Amalita, yo soy mucho más linda que Karen, no me vas a decir que no.
- Pero, Patri.
- Disculpame, pero las mejores tetas de Buenos Aires ¿quién las tiene? Yo. Karen es casi plana. Me vas a decir que si se te da por hacerte lesbiana, no me elegirías como pareja.
- No sé. Karen es más... interesante.
- Andate a la puta que te parió, Amalia, yo soy re interesante.
- No, vos sos buena amiga, pero sos tan cuadriculada que das miedo. Karen sabe cosas y vos no.
- ¿Qué cosas? ¿Qué tiene ella que yo no tenga, eh?
- No sé, le gusta la música, es bisexual, se arregla bien.
- O sea, yo soy solamente tu amiga pelotuda, heterosexual y mal arreglada.
- Patri ¿que tomaste hoy?
- Nada, que me estoy dando cuenta. Si tuvieras que elegir entre Karen y yo, elegirías a Karen.
- Patri, me ha ido mal con los hombres pero no para ir hacia el lesbianismo.
- Igual duele.
- Bueno, es la triste realidad.
- O sea, entre Karen y yo, Karen.
- Y sí.
- ¿Y entre yo y la Peco?
- No, Patri, vos ahí salís ganando.
- Bueno, entonces soy el premio consuelo. Gracias. Que amiga que tengo. Menos mal que soy heterosexual, sino como amiga me perdías para siempre. Ahora, Gretel y Karen ¿que va a decir Germán?
- Ya lo sabe.
- ¿Como reaccionó?
- Como todos los hombres. Salió corriendo.
- Y sí, lógico. Pobre chico. Está meado por los elefantes.
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