miércoles, 29 de junio de 2016
Benjamin Vicuña
No me voy a referir aquí a que es obviamente lindo, porque él ya lo sabe, ni tampoco a que, como la mayoría de los extranjeros en Argentina, tiene mucho éxito con las mujeres (eso, argentinos, sepánlo, no se debe a que son feos, sino a que la mayoría son unos maleducados bárbaros que le miran el culo a todas las mujeres que pasan). Voy a respetarlo y me voy a referir a él como actor: Benjamín Vicuña es uno de los mejores actores de su (mi) generación, con una capacidad de mutación que muchos actores más grandes y prestigiosos y con muchísima más chapa envidiarían. Benjamín Vicuña siempre es el personaje, nunca el actor. No tiene tics, no recita, no declama; si está en una tragedia, como Prófugos, está en una tragedia y si está en una comedia como Permitidos, es cómico, se toma el pelo a sí mismo. Cualquiera dirá que eso es fácil; es lo más difícil que hay. Como dice Seinfeld, a lo que más le tiene miedo la gente es a actuar en público. La muerte está en segundo lugar.
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