domingo, 26 de junio de 2016

Las máquinas y las ciencias mágicas. Prólogo.

A la manera de Henry James, que escribía a veces prólogos más largos que sus decimonónicas novelas, quiero situar en el espacio y el tiempo esta historia, porque probablemente sino los que se tomen el trabajo de leerla quedarán en el aire cual hoja. Esta historia comienza en la ciudad de Rosario, pero mucho antes de que fuera la ciudad de Rosario e incluso el Pago de los Arroyos e incluso parte del Virreinato del Río de la Plata. Comienza en una época extraña; aproximadamente quinientos años antes de Cristo, cuando en Grecia comenzó lo que puede darse a llamar filosofía. Siempre quise leer una historia que contara esa otra historia, la historia de nosotros, los bárbaros, los indios americanos. Creo que para leerla tendré que escribirla y no creo que me cueste tanto, teniendo como dicen los Beatles, una pequeña ayuda de mis amigos.

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