lunes, 27 de junio de 2016

Marcelo Tinelli

Marcelo Tinelli es un genio y un monstruo, y es un poco como Cronos devorando a sus hijos. Durante los años noventa todo era Tinelli: los chistes los inventaba él, las mujeres del momento las inventaba él, los grupos del momento los inventaba él. Se dió el lujo de invitar a un presidente al estudio de televisión y de humillarlo públicamente. Con los años su efecto fue diluyéndose, porque inevitablemente las nuevas generaciones dejan de creer en sus padres: los ídolos de mi hijo son los que hacen manga y animé, con tramas tan complejas que las mías me parecen una boludez. Lo que me preocupa de este país no es Tinelli, sino que las personas quieran estar en el programa de Tinelli a cualquier precio; me parece, por ejemplo, que poner a Pampita y a la China Suarez en el mismo lugar es una falta de respeto, máxime considerando que Pampita perdió una hija y que evidentemente ya no está para que la traten como a una colegiala que perdió un novio. Pero quizás Tinelli considere que el show debe seguir a cualquier precio, aún a costa de quedar, como mínimo, como un mal educado. Es triste avisarle, pero es cierto, que ya no es el ídolo de la juventud. A una cierta edad todos somos los jóvenes de ayer.

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