miércoles, 30 de abril de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia.

Diario de Amalia.

Lo pensé un montón de tiempo. Diecisiete horas enteras. Después acepté el consejo de la Peco y fuí a la pattiserie de Julián, con mi mejor cara de trabajaré en lo que sea. Aunque temo que Julián haga un casting sábana; pero no es tan grave, Julián no está tan mal.
- Hola, Amalia- me dice con cara de sorprendido.
- Hola, Julián. Vengo por el trabajo.
- ¿Qué trabajo?
- El de moza.
Se queda callado. Quince segundos enteros.
- Pero si vos tenés guita.
Eso me duele. Si, es cierto, tenía guita, hasta hace unos días y una madre proveedora y un padre consentidor y un próximo viaje a París y un novio de la Cámpora y otro novio imprentero y un novio ficticio del PRO y tarjeta de crédito sin límites. Ahora no tengo nada. Nada.
- Pasa que me peleé con mi vieja. Y me cortó el chorro.
Julián me mira comprensivamente.
- A mí me pasó lo mismo. Yo pensé que mi viejo iba a entender que yo quiero ser pintor. Pero nada, nada, che. Vino a casa, miró dos o tres de mis cuadros, me dijo que lo mío era una real porquería, que tenía que trabajar en algo, y como el es el dueño de este lugar desde hace tiempo, y el gerente anterior se fué a Usuahia, me dijo ocupate del local de tortas. Yo no sé nada de gastronomía, le digo. No me importa, me contestó, hasta podés colgar tus cuadros en el lugar si querés. Hasta ahora me animé a colgar uno solo, este, mirá.
Lo miro. Yo de pintura no entiendo nada. Es una especie de puesta de sol.
- Me gustan los colores- le digo y por suerte no estoy mintiendo.
- ¿No es cierto? Yo pienso que puedo llegar a ser un buen pintor, a pesar de lo que dice Patricia.
- Bueno- le digo yo, porque parece que la herida aún está abierta- Patri estaba enojada con vos.
- Sí, que se yo. Bueno, si querés trabajar acá, no hay problema. Empezás el jueves, de ocho de la mañana a cinco de la tarde.
- ¿Y el sueldo?
- Es por día. Más las propinas. 150 pesos
- Es muy poco.
- Mirá, Amalia, si no querés no lo agarres. Pero las propinas son buenas. A veces en dólares.
Tengo que pagar la luz y el gas dentro de poco. Sin hablar que el contrato de alquiler se me vence en un mes.
- Está bien, Julián. Vengo el jueves.
- Bárbaro, Amalia. Me parece que vamos a llevarnos bien.- Hace un silencio.- ¿Alguien te dijo que sos igual que Julieta Venegas? A mi me encanta Julieta Venegas.
- Nunca me lo dijeron- contesto. ¿Eso será un lance? Con Julián (según Patri) nunca se sabe. 

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