viernes, 4 de abril de 2014

La vida de Agustín Tosco. 9º parte

                                                                                                               1955

y mientras se queman las iglesias y la gente muere en Plaza de Mayo bajo los bombarderos que llevan la señal de Cristo Vence, yo empiezo a dejar de creer mientras otros rezan y se posternan. Se está acabando la dictadura, viva el cáncer, dicen las paredes y todos exigen libertad y republicanismo. Todos los que por nueve años estuvieron asustadísimos ante el aluvión zoológico, la mucama que cocina al nene recién nacido y los que levantaban pisos de parquet para hacer un asado. La Revolución Libertadora. Hasta los del PC están contentos, vaya uno a saber por qué, porque les dirán desde la URSS o por ahí desde más cerca, desde alguno de esos izquierdistas de café de La Paz. El cuadro, las masas insubordinadas, la superestructura y la estructura. A nosotros nos están reventando y el General se va al Paraguay. Como se va a ir el General, decimos todos, si está con el pueblo. Hasta agarran el cadaver de la muerta y se lo quedan los milicos y hay que ver que hacen con ella. A quién se le ocurre. Esa mujer, dicen muchas mujeres y muchos hombres. Cuanto falta para que alguno diga "Esa mujer es mía". Y en algunas iglesias quemadas, donde los santos de madera no reaccionan, algunas mujeres le prenden cirios a la santa. Yo puedo ver, de noche, las luces, desde lejos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario