Diario de Amalia.
A Raúl la idea de Los Cardales no lo entusiasma, pero a su novio sí, así que viene. La Patri se arregla como las mejores e inclusive yo me pongo un vestido verde que según Javier me queda re lindo. Llegamos un poco tarde (según la revista Cosmo, es lo in) y ya está mi mamá, con su novio de turno. Le doy un beso a ambos y presento a Raúl y a Claudio. Inclusive Patri le sonríe a mi mamá, aunque esta le dice "No trajiste los zapatos Laboutine" como dando a entender que conoce el affaire Julián. Lo cual no es extraño, porque comiéndose unos canapés de salmón rosado, están Julián y la francesa. Espero que Patricia no reaccione, aunque me parece que Julián ya fué. También están Miguel Romano, Ginno Bogani y el RR.HH de la discoteca Epikus.
- Nena- dice mi mamá- ¿y tu novio?
- No sabes lo que le pasó- dice Raúl- En Tribunales nos enteramos que dentro de una semana va a salir en Periodismo para Todos. El programa de Lanata ¿viste? Es confidencial, no cuentes nada, pero parece que se dedica al tráfico de influencias.
- Uy- dice mi mamá, y se pone pálida, a pesar del bronceado.
- Y también al tráfico de blancas- le agrega Patricia.
- Y parece que también trafica droga- agrega Claudio. Esa es un poco pesada, y la verdad que el pobre Germán va a quedar mal. Menos mal que mi mamá no sabe el apellido.
- Ay, nena, yo que estaba ilusionada- me dice mi mamá y me da un beso. - Para que se te pase la tristeza, te voy a regalar una entrada para ir a ver a tu cantante favorito.
- ¿Jorge Drexler?- le pregunto yo.
- Nena, no, Luis Miguel. Cuando eras chica te encantaba Luis Miguel y Ricky Martin.
- Ricky Martin me sigue gustando. Regalame una entrada para ir a verlo, mami, así supero todo esto.
- Sí, mi amor.
Y es en ese momento de amor maternal, cuando me estoy por ganar gratis una entrada para verlo al Ricky, que entra Germán, con Javier, con Karen y con dos chicas que no conozco. Espero que mi madre no lo reconozca, pero mi ilusión es vana. Mi madre tiene un ojo de lince para las caras.
- Mirá que caradura. Mostrarse acá.
Y va derecho al pobre Germán, que me parece que no las tiene todas consigo. Se tambalea un poco. No, está en pedo. Está definitivamente en pedo.
- Querido, esta fiesta no es para gente como vos- le dice mi madre- Sabemos todo lo que hiciste y dentro de poco vas a salir en Periodismo para Todos. Te va a ir a buscar la justicia. Por suerte mi nena- y me señala- tiene amigos que le avisaron antes de que ella también quedara ensuciada en tu inmundicia.
Germán la mira a mi vieja y no entiende nada. Está totalmente borracho. Entonces se agacha como para vomitar, pero no vomita, lo cuál es muy patético. Javier lo sostiene. Una de las chicas que acompaña a Karen (pero la conozco, es una amiga de Karen) le dice:
- Señora, usted no es quién para meterse con mi novio.
Entonces la otra, que también es amiga de Karen, creo que baila tap, le grita a la otra mientras la agarra de las mechas:
- ¿Cómo que tu novio? Es mi novio, querida. Me voy a casar con él.
Entonces mi vieja, con una fuerza que no entiendo porque pesa menos de sesenta kilos, lo agarra a Germán de la solapa, lo sostiene erguido y le mete un cachetazo terrible. Germán termina en el piso, de donde no se puede levantar porque está totalmente borracho.
- Nena, nena- me dice mi mamá cuando vuelve conmigo- de la que te salvaste. Infiel, alcohólico, traficante de influencias, de blancas y de drogas. Menos mal que fue antes del domingo que viene.
Obviamente, todo el mundo filmó todo con sus celulares. Incluso Julián, que se está matando de la risa. Es un muchacho medio vengativo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario