lunes, 14 de abril de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia.

Diario de Germán.

Hace tres días que estoy encerrado en el departamento de Alberto -que no es la mejor compañía para levantarle el ánimo a nadie. No como. Tomo mucho vodka. Pero no me emborracho; solamente me duele un montón la cabeza y tengo que tomar aspirinas a cada rato.
- Alberto- le digo de repente a mi hermano- el vodka que vos comprás es una porquería.
- Es cierto- me dice- Antes tomaba Absolut, pero desde que tengo que pasarle la cuota alimentaria a mi ex bajé un montón el presupuesto y lo compro en el mercadito de la esquina. Ni siquiera estoy seguro de que sea vodka.
- Lo unico que me consuela es que mi vida está tan arruinada como la tuya. Hace unas semanas atrás me iba a casar, tenía una empresita, mamá y papá me querían, y no era alcoholico.
- Pibe, a vos te falta un montón para ser alcohólico- me dice Alberto.- Por lo demás, tenés razón, tu reputación está dañada irremediablemente. La verdad es que el plan fue un desastre.
- Eso me pasa por seguir tus consejos.
- Sí, no soy muy bueno, che. A Mariano también le dije que se le tirara a la Peco y a Guzmancito le dije que pusiera un parripollo en Palermo Hollywood. No sé si lo mío es error o maldad, a esta altura.
Suena el timbre. Es Gretel.
- Yo sabía que ibas a estar acá. Menos mal que no nos casamos. Papá quería venir también a hablar con vos y mami hace tres días que está con un ataque de nervios. La Cámpora no, La Cámpora no dice y repite. Se toma como tres Amplax al día, sin contar los Clonazepán que le receta Gurrustiaga. Yo siempre pensé que andabas en algo raro y nunca quise decir nada, pero tus empleaditas siempre me parecieron unas turritas y ahora caigo. Con razón me miraban de arriba a abajo cada vez que iba a tu oficina. Lo de la droga es medio raro y el tráfico de influencias me quiso explicar algo mi papi, pero el tampoco lo entiende mucho. Por suerte los de la revista Caras la tienen re clara y Juliancito me mandó el video por Twitter.
- Erámos pocos- dice Alberto y se va para la cocina.
- ¿Y a este que le pasa?- pregunta Gretel- Seguro que él también anduvo en esos entuertos, tu hermano no es trigo limpio, hace rato que en Los Cardales no entra más, y me contaron por qué.
- ¿A qué viniste, Gretel?
- A decirte que sigo siendo tu amiga y si necesitás un consejo te lo voy a dar. Como te consideraré que ni siquiera te borré del Facebook, aunque mi estado sentimental pasó a "Es complicado". Che, tenés un olor a alcohol que volteás. Es cierto que sos alcohólico- mira la botella- Claro, vodka berreta, lo mejor para disimular el olor, querido. Bueno, ya sabés, cualquier cosa que necesites. Besitos, pero contactame por las redes sociales, no me llames al celu porque es un quemo cuando estoy atendiendo en la boutique.
- Gretel- le digo.
- ¿Qué?- me pregunta ella.
- ¿Es  cierto que te besuqueaste con uno del PRO?
- Ay, quién te dijo eso. Como para estar besuqueandome estoy. No ves que estoy destrozada por nuestra ruptura. Chau, my love.- Y se va.
- Era ella- me dice Alberto, desde la cocina.- Estaba en la puerta de Nairobi, y el muchacho le tocaba el culo. Seré malo para dar consejos, pero tengo vista de lince.

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