martes, 1 de abril de 2014

La muerte de un rey. 23º parte.

                                                                                  Solo la esperanza tiene rodillas nítidas
                                                                                  Sangran
                                                                                                           Juan Gelman

                                                                                            Omar. Calabozos del Rey.

Cuéntame de vuelta la historia, dijo Jorginho.
La de los dos reyes y los dos laberintos.
La gloria sea con aquel que no muere, dijo Omar.
Estaba terminando de traducir la Odisea. A veces algún guardiacárcel compasivo les alcanzaba pan, agua o potaje de invierno. Generalmente se olvidaban. Los Mil no morían.
Podríamos escaparnos, dijo Jorginho. Hace tres años que no me torturan y mis manos y las tuyas ya están casi curadas.
¿Para qué quieres escaparte? le preguntó Omar. ¿Para servir a Sarar?
Debo ir con Enrique. Lo lastimaron.
Eso ocurrió hace muchos años, fue la respuesta de Omar. Ya ha sido olvidado.
Yo no lo olvido.
El y Yemanja me salvaron de la policía y de la muerte, hace muchos años.
Entiendo, dijo Omar. Te entiendo. Pero no podemos hacer nada.
Odio este planeta, dijo Jorginho.
No es tan diferente de la Tierra. Y en la Tierra quizás hubieras muerto. Aquí eres inmortal.
Odio este planeta. Odio a Sarar, odio a la Dama Blanca, odio a los Ojos de Sarar, odio a Tiffanny, los odio a todos y a cada uno de los Mil, menos a tí y a Enrique.
Gracias, dijo Omar.
¿Quieres que te cuente la Odisea?
Yo seguiré cavando, dijo Jorginho.
Dicen que lejos de aquí hay un mar. Un delta y un mar. Dicen que Pauline y Rodrick han llegado hasta allí. Quizás llegue yo también.
Eres un perro, dijo de pronto Jorginho, que prefieres traducir libros de un planeta muerto a ver de nuevo las estrellas.
Mientras la Odisea siga existiendo algo existe del planeta muerto, fue la respuesta de Omar.
Ya le he contado la historia a los escribas del rey. Ya la están tomando como cierta y que ocurrió aquí. Dentro de poco buscarán restos de Troya.
Cuando aparezcan Ulises y Circe y Polifemo en sus cantos, este planeta será la tierra.
Y yo volveré a ser un ladrón, dijo Jorginho.
Y quizás exista de nuevo Bahía, Bahía de Todos los Santos.
Y quizás mi tío vuelva a nacer y Rita Lee y la mai de santo del culto de Oxalá.

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