Diario de Amalia.
Hace tres días que no salgo de casa, lloro y uso pantuflas de conejito. Al final la Peco y la Patri me convencen de que lo que tengo que hacer es llamar a mi mamá, y explicarle que era todo mentira y que ella me entienda.
- Mi mamá me va a matar- les digo yo.- Ella estaba re convencida y encima le pegó a Germán. Se viralizó como una justiciera y ahora...
- Bueno- dice la Patri- si sos boluda tu madre no tiene la culpa. O tiene bastante, pero no toda.
Giro hacia la Peco, buscando algún tipo de apoyo moral.
- A mí no me mires- dice la Peco.- Yo al Germanuchi lo adoro y estoy esperando que nazca el bebé para que sea el padrino de mi hijo. Y además el Javier tuvo razón en mandarte a la concha de su madre: ¿por qué no le podías decir a tu vieja que salías con alguien de La Cámpora?
- No me mandó a la concha de mi madre- digo yo con un hilo de voz- Me mandó a la puta que me parió.
- Tuvo razón igual.- la remata la muchacha. Como está embarazada, no puedo decirle ni mú.
Suena el teléfono de mi casa. Es la voz de mi vieja.
- Te voy a matar- me dice- Olvídate del viaje a París que te iba a pagar a fin de año.
- ¿Por qué, mamá?
- Salió una solicitada en todos los diarios del país. Dice que vos, tu amiguita Patricia y el resto de tus amigotes calumniaron al prestigioso estadístico Germán Ramnosedequé porque vos tenés serios problemas mentales, heredados de tu madre. Que nunca fué ni será novio tuyo. Que se estaba por casar con la dueña de la boutique Lazaros. Básicamente, vos quedaste como una loca y yo como una pelotuda. Que lo soy, a veces, pero no tanto como para creerme que no tuviste nada que ver con esto. En los Cardales se me cagan de risa, hasta el caddie. Decime que pasó.
Suspiro, miró a Karen y a la Peco y le digo a mi mami:
- ¿Viste el chico que estaba al lado de Germán? El de remera celeste.
- ¿El de la Cámpora?
- Sí. El es mi novio.
Se hace un silencio del otro lado de la linea.
- ¿Por qué no me dijiste la verdad?
- Porque estabas tan contenta, mami.
- No me hables por tres semanas. Y ni se te ocurra pedirme plata. Andá a buscar al boludo de tu padre para eso.
Y me corta.
- Mi mamá ya se enteró- les digo.- Por el diario. Germán publicó una solicitada. Tratándome de loca y de mitónama.
- Uy- dice la Peco.
- Uy - dice Patri.
- Y mi vieja me cortó los víveres.
La Patri se me acerca, me pone una mano en el hombro y me dice:
- No te hagas problemas. Vas a tener que conseguirte un trabajito. No te va a costar nada.
- Yo nunca trabajé en mi vida, Patri.
- Hay cosas peores- me dice la Peco- Podrías haberte acostado con Julián. Hasta ahora, zafaste de esa.
- Nunca es tarde- dice la Patri y se ríe.
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