lunes, 14 de abril de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia

Diario de Amalia.

No lo encontramos a Germán. Por ningún lado. Así que se me da por llamar a Javier, que por culpa mía también quedo pegado en el entuerto, mayormente porque es de La Cámpora, yo lo entiendo, pero tampoco entiendo que hacía ahí en Los Cardales. En realidad, tendría que haber aprovechado para presentárselo a mi mami, si no fuera porque ella estaba ocupada contando sobre la vida y obra de Germán y de paso tomándose todas las copas de Baron B que pasaban cerca de ella.
- Hola, Javier, mi amor- le digo.
- Ey, pensé que estabas enojada conmigo- me dice él.
- ¿Por qué?
- Por lo del bochazo en Constitucional.
- No, chichito, no. El tema es que... ¿Viste lo que pasó el otro día en Los Cardales, que se enteró todo el mundo?
- Sí, aunque no entendí bien lo de tu vieja.
- La culpa la tuve yo. Bah, yo, Patri y el resto del grupete de amigos. Inventamos esas cosas sobre Germán y se las dijimos a mi vieja y mi vieja se las creyó.
- No entiendo.
- ¿Qué no entendés?
- ¿Por qué le dijiste esas barbaridades sobre Germán?
- Porque mi vieja creía que Germán era mi novio y tenía que explicarle porque no había ido conmigo al evente y por qué nos habíamos peleado...
- ¿Por qué no le dijiste que yo era tu novio?
Ahí trago saliva y arriesgo:
- Porque sos de la Cámpora.
- Ah, bueno- me dice Javier.- Ya entiendo: la señorita es muy liberal, va a ser abogada penal, la tiene re clara, piensa en votar a Pino Solanas, pero ojo con tener un novio de La Cámpora porque se le arruina todo con la madre. Que piola que sos. Es decir que te parece mejor que Germán sea tu novio que yo. Y encima le arruinás la vida al pobre pibe y a mí, ambos sin comerla ni beberla. Felicitaciones.
- No me retes, Javier.
- Olvídate de nuestra relación. Para siempre. Y ya mismo le cuento a German lo que pasó.
- No, por favor. Le quiero contar yo. Lo estoy buscando.
- Mirá, vos tendrías que hacerte amiga de Gretel y conseguirte un novio del PRO y salir todos los domingos a andar en la bicisenda. Ya me tenés podrido. Ni te pienses que te voy a ayudar en esta.
- Está bien, Javier.
- Y mirá que no soy rencoroso- me dice para terminarla- porque si no iríamos unos cuantos de mis amigos a la puerta de tu bonito departamento y tocaríamos el bombo y cantaríamos la marcha peronista por tres días seguidos.
- Está bien, Javier.
- Andate a la puta que te parió.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario