martes, 15 de abril de 2014

Los muchachos del PRO no saben bailar cumbia

Diario de Germán.

Vienen mamá y papá. Al departamento de Alberto.
- ¿Es cierto todo lo que publicaron?- es lo primero que dice papá.
- No, papá- le digo yo- No sé de donde salieron esos rumores. Si vos me conocés desde chiquito.
- A mí me parecía raro- dice mamá- Tráfico de influencias. Si sos de pelotudo que desde que tenías ocho años y Alberto te dijo que plantando una moneda de un peso salía una planta de dinero y vos te la creíste cinco veces y Alberto apareció con dos alfajores Guaymallén que no podía comer porque el chocolate le hace mal...
- ¿Te acordás el día que jugaba Independiente y se puso a gritar el gol en contra?- dice mi viejo.
- ¿Y la vez que levantó la mano cuando la Guardiola preguntó quién se había copiado en la prueba de inglés? Esa fue histórica- agrega mi hermano.
- Vos callate, nene, que seguro tenés algo que ver en este entuerto- dice mi viejo.
- No, mamá, yo no tengo nada que ver.
- Mirá, Alberto- dice papá- si no fuiste a Los Cardales fue porque tenés prohibida la entrada. Te pensás que no te conocemos.
- Bueno, si quieren que les diga la verdad- les digo yo- fui a los Cardales en pedo porque quería pasar por borracho y mujeriego para suspender el casamiento con Gretel. Pero todo salió mal. Salvo lo de suspender el casamiento. Eso salió bárbaro.
- ¿Quién te dió esa idea boluda?- pregunta mi viejo, mirando a mi hermano.
- En realidad, me la dieron mis empleadas- digo yo, para que por esta vez mi hermano zafe, porque si no mis viejos lo ponen en lista negra para siempre.- Yo quería suspender el casamiento, y como ya estaba todo pago, me dijeron que si se armaba quilombo Gretel no se iba a querer casar conmigo.
- ¿Tus empleadas te dieron esa idea?- me pregunta mamá.
- Y...sí- le contesto yo.
- Ay mi pichón- me dice mamá- Si querías suspender el casamiento hubieras venido a hablar conmigo y yo me encargaba de todo.
- Es que no quería meterte en líos, mami.
- Ya sé, chiquitito mío. Mirá, que casi te me largás a llorar. Pobrecito, mi chiquito, toda esa gente mala diciendo esas cosas de vos y vos...- Ahí mira la botella de vodka.- Alberto, lo dejaste tomar alcohol. Alberto, que te dije doscientas veces: que tu vida sea un caos desastroso no quiere decir que lo lleves por mal camino a Germancito, que logró recibirse de estadístico con promedio de 9,55. Y encima vodka de mala calidad. Yo te voy a matar.
- No, mami, no lo mates- le digo yo.
- Mirá como te defiende Germancito. Si es una ternura. Todavía me acuerdo cuando lo vestía de amarillo patito para las fotos- dice mi mamá y me da un beso.
- Vos siempre el preferido- me dice Alberto.
- Basta de pelearse, manga de inmaduros- dice mi viejo- Ahora hay que salir a aclarar todo.
- ¿Cómo?- le pregunto yo.
- Qué se yo. Una solicitada- dice mi viejo.
- No nos va a creer nadie- dice mamá.
Suena el celular de Alberto y atiende. Cuando corta me mira a mí y a mis viejos.
- Me llamó Javier. Es increíble. Dice que todo lo que dijeron de vos, la parte del tráfico de influencias y la trata de blancas la inventó Amalia con Patricia, Karen y los otros que estaban con ellas en Los Cardales.
- ¿Qué?- digo yo.
- ¿Qué?- dice mi vieja.- ¿Quién es Javier, quién es Patricia, quién es Amalia?
- Ya mismo empiezo a redactar la solicitada- dice mi viejo- La vamos a publicar hasta en La Capìtal de Mar del Plata. Grupo de malvivientes que se ocupa de arruinar la reputación de un honestísimo hombre, militante del PRO y mejor promedio. Ya van a ver estos muchachos, la que les espera.

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