Mingle in howling pains, in furrows by thy lightnings rent.
This is eternal death, and this the torment long foretold.
William Blake
¿Por qué nos quedamos aquí? preguntó la niña.
Es una ciudad en ruinas.
Por eso, dijo Travis. Aquí estamos seguros.
La muerta ciudad de los Mil, donde vivimos años tan felices.
Los Mil están enfrascados en la guerra, dijo Travis. Solo unos pocos no creemos en ella.
Tu eres uno de los generales, fue la respuesta de su hijo.
Pero no soy general mientras no vaya al campo de batalla.
Cobardía, dijo Sarar. Cobardía, dijo Tiffanny. Cobardía, dijo Eliza. Solo Enrique entendió y asintió cuando el no quiso marcharse. Dejenme aquí, con mi familia, les dijo.
Tiempo después Enrique volvió con el ojo destrozado. Jorginho está preso en los calabozos del rey, le dijo. Tuviste razón. Sarar y Tiffanny están desquiciados desde la muerte de Amparo y Oregon e incluso Melinda ya no es la que era. Y los nativos tampoco son lo que pensamos que serían.
¿Qué pensaron que serían?
Idiotas, fue la respuesta de Enrique. O al menos estúpidos.
Aprenden muy rápido.
No me moveré de aquí, decidió ese día. No me marché de la Tierra para generar un planeta peor que la tierra.
Los años pasaron. De a poco, los otros empezaron a llegar. No eran nativos, no eran Mil; eran los esclavos escapados, a veces mutilados, a veces enteros. Escapaban de los calabozos del rey, pero también de las prisiones de los Mil. Travis los aceptó en la ciudad y empezó a enseñarles.
Es peligroso lo que estás haciendo, le dijo un día Eliza.
Fue lo que hizo Lisbeth y así comenzó la guerra.
Oh, le contestó Travis, esto si que es gracioso. La última general dándome consejos. Te conozco desde que no decías casi palabra. Si estás viva es gracias a mí.
Una noche llegó un esclavo fugitivo. Venía de muy lejos, muy herido. Casi muerto. Tendría dieciséis, diecisiete años. Travis lo curó y lo alimentó.
¿Cómo te llamas?
Dion. Es el nombre que me dí cuando era un niño esclavo. Me lo dí a mi mismo.
Es un buen nombre, dijo Travis. Ya estás curado. Pero no te marches enseguida. Hay cosas que debo enseñarte, cosas que debes saber para poder sobrevivir. Si no, moriras.
No confío en los tuyos, le respondió Dion.
Haces bien. Es un buen comienzo, dijo Travis. ¿Has oído hablar alguna vez de los elementos químicos orgánicos e inorgánicos? Prepárate para aburrirte por varios años.
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