sábado, 1 de junio de 2019

La adolescencia peligrosa

En una crónica muy buena de la revista Anfibia, firmada por María Florencia Alcaraz, se describe muy bien los hechos ocurridos en San Miguel del Monte, la semana pasada, que terminó con cuatro jóvenes muertos. Preste especial atención a este párrafo, que transcribo:

"En los registros de la estación de policía comunal de Monte quedó asentada la detención de Danilo Sansone en marzo de este año por “daño”. El nene estaba en la plaza central rapeando y con su skate cuando los policías se lo llevaron sin ningún motivo junto con otros dos chicos más. Lo maltrataron y verduguearon. En ese entonces tenía 13 años y su detención fue totalmente ilegal. Aníbal no fue el único de los cuatro pibes muertos sobre el cual la policía había puesto su fuerza hostigadora."

La criminalización de la adolescencia es algo que vengo presenciando desde que yo misma era una adolescente. Es el mantra de muchos adultos, que piensan que los chicos de trece y catorce años son "peligrosos" de por sí. Adultos que tengan ese pensamiento, no me extraña que existan. Vecinos a los que no les gusta que los chicos de catorce escuchen trap y anden en skate van a existir siempre. Lo terrible es cuando desde el Estado se sustentan en ese discurso para plantear una provincia, una ciudad o un país más ¿seguro? sí en las plazas no hay chicos rapeando y haciendo skate. Porque los chicos de trece y catorce años también son habitantes de Argentina, y también tienen derechos. Exactamente iguales a los del vecino al cual el trap no le gusta porque el tango era mejor o porque quiere escuchar a Chopin. En la idea de que todos los adolescentes y jóvenes son peligrosos porque no son "como nosotros a su edad" es bastante fascista -además de ser bastante hipócrita: son pocos los adultos que pueden levantar la mano para asegurar que fueron santos en su adolescencia y además es probable que sus padres los desmientan. Pero lo grave no es tanto el adulto que piensa así, repito, sino que el Estado se apropie de ese pensamiento y la policía se sienta autorizada a encarcelar ilegalmente a un chico de trece años con la excusa de la "seguridad". Seguridad es que no te roben en la esquina de tu casa. Seguridad es que puedas ir a un partido de futbol y que no te golpeen. Seguridad es que no haya una mujer asesinada cada dos días. Eso es seguridad. Criminalizar la adolescencia es un camino muy fácil, y bajar realmente la tasa de delitos es muy difícil; eso es cierto. Pero un gobierno democrático no fue votado para hacer lo más fácil, es decir, proponer toque de queda, prohibir el trap, el rap, el skate y los graffittis y arrestar a chicos de trece años a mansalva, sino para bajar la tasa de delitos. Con una policía ocupada en detener ilegalmente a adolescentes y disparar sin puntería y sin preguntar, no va a bajar nunca la tasa de delitos. Va a seguir siendo como siempre: como si.

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