lunes, 3 de junio de 2019

Música peligrosa.

Me gusta mucho como compositor e interprete Jorge Drexler. Pero podría no gustarme y no escucharlo y estaría en mi derecho. Hay gente a la cual su música no le gusta: está bien, a mi no me gusta toda la música. Pero me preocupa que acabo de leer en un blog de Brasil (blogdoarcanjo.blogosfera, para ser precisa) la noticia de que a Jorge Drexler y a mucha gente (cerca de 450 personas, según el blog) en un encuentro de tipo musical fueron abordadas por la policía brasileña.
En toda Sudamérica tuvimos, durante años, durante décadas, censura y persecución a músicos. Aquí en Argentina varios músicos -los más ilustres Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanki- tuvieron que ir al exilio. Se prohibieron canciones de Leon Gieco, de María Elena Walsh. En Uruguay encarcelaron al pianista Miguel Angel Estrella. En Brasil muchos músicos tuvieron que viajar al exilio para sobrevivir. En Chile mataron a Victor Jara. Uno creía (creía hasta hoy) que esas épocas donde la policía entraba de pronto a un lugar y empezaba a pedir documentos o registrar a mansalva a gente reunida a escuchar música habían pasado. Pero es evidente que en Brasil no, y me preocupa porque si pasa en Brasil y no nos interesa, cuanto falta para que ocurra aquí en Argentina y terminemos justificándolo. Cuanto falta para que en cada recital nos pidan documentos y nos palpen de armas, como si hubiera algo delictivo en escuchar música. Cuanto falta para que cuando viajemos en colectivo a nuestro trabajo suba un policía a revisarnos el bolso. Cuanto falta para que el Estado decida por nosotros si podemos ver o no ciertas películas, escuchar o no cierta música, juntarnos o no a escuchar música o a charlar sobre música, leer o no ciertos libros. ¿En qué momento dejamos que el Estado nos quite todas nuestras libertades, excepto la libertad de comprar armas o celulares? Lo que ocurrió con Jorge Drexler - la fuente es un blog, no estoy cien por ciento segura de que sea una noticia real, pero dado el estado de las cosas en Brasil es muy probable que sea cierto-, lo que viene ocurriendo en Brasil con varios artistas e intelectuales es gravísimo. Pero lo más grave es que en Argentina tengamos tanta indiferencia hacia lo que ocurre en un país tan cercano a nosotros.

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