viernes, 21 de junio de 2019

Malas noticias para la pobresía.

Creció el desempleo. Creció el empleo informal, eufemismo para llamar al trabajo precarizado. Creció -esto no lo muestra ninguna encuesta del Indec- el sobreempleo: es decir, las personas que para llegar a fin de mes tienen un trabajo formal y dos o tres trabajos informales paralelos o las personas que, con un solo trabajo formal, y para no ser despedidas, son sobreexplotadas. Estos tres crecimientos son muestra de que "el trabajo" quizás era prioridad en el gobierno de Macri: el trabajo, claro, no los trabajadores. A los empresarios se les pide patriotismo; a los trabajadores y a los desocupados, se les pide "aguante". Habría que avisarle al gobierno que somos habitantes de la Argentina, no espectadores de un concierto de La Renga o de Divididos. La palabra mágica para nuestra selecta clase dirigencial es (otra vez) reforma laboral. El discurso de ayer de Macri, atacando a los Moyano como si fueran los culpables de todos los males argentinos, es muestra de que hay mucha gente en gateras relamiéndose como gatos con el aumento de la desocupación, la subocupación, el sobreempleo y la posibilidad de que se eliminen las paritarias. Que lo haya dicho adelante de un montón de escolares cuya mayor preocupación probablemente sea si Pokemón es mejor que Digimón y que no tienen ni idea quiénes son los Moyano, solo muestra que están decididos, si son reelegidos, a ir por la reforma laboral. Y la reforma previsional. Y la reforma educativa. Y, por las dudas, la reforma universitaria. Argentina debe tener el record de reformas laborales -que supuestamente dinamizan el trabajo-, reformas previsionales -que supuestamente mejoran las jubilaciones-, reformas educativas -que supuestamente primermundizan nuestra educación, y reformas universitarias -que supuestamente hacen que nuestras universidades sean Harvard u Oxford. En materias de reformas inútiles, estamos cerca del sketch La Comisión, de Les Luthiers, donde se intenta reformar el himno nacional para declararle la guerra a Noruega por el bacalao. A pasitos nomás de ese nivel de boludez. La educación pública en Argentina es buena. La educación universitaria en Argentina es buena. Las leyes laborales en Argentina son buenas. El sistema previsional en Argentina es bueno. ¿Son mejorables? Claro. Para eso vamos a votar diputados y senadores, para que presenten leyes para mejorarlos, no para que recorran canales de televisión hablando sobre actos de corrupción ajenos. Si hay actos de corrupción, se denuncian en la justicia. La justicia los debe investigar, sin duda: aunque sería mejor que la justicia muestre más celeridad para los casos realmente urgentes, como los femicidios, los travesticidios, los secuestros extorsivos, los asaltos a mano armada, las amenazas a periodistas y fotógrafos. Si un senador o un diputado tienen vocación de fiscales de la patria, deberían postularse para ser fiscales federales o, aunque más no sea, provinciales. En caso contrario, uno empieza a sospechar que la indignación es de la boca para afuera y mientras la cámara de la televisión está encendida. Gente que habla contra el narcotráfico, contra la corrupción, y contra la inseguridad, contra la decadencia de todo, rasgándose las vestiduras, hay muchas y siempre las hubo. Propuestas para que los chicos tengan una alternativa de vida que no sea drogarse, para que la política sea más transparenta y no puro discurso, y para que dentro de, pongámosle, cuatro años, tengamos menos homicidios, menos asaltos, y menos muertos en el tránsito (7.214 en el año 2018, muchísimos en un país de cuarenta millones de habitantes) hay, obviamente, menos, porque cualquiera de esas cosas significa poner en cuestión no tanto, diría Fontanarrosa, la escasa distribución de la riqueza sino la generosa distribución de la pobreza. De todas maneras, aunque gane Macri (que puede suceder) esos problemas van a seguir estando. Con la democracia, sola, no se come, ni se cura, ni se educa; además, aunque esto suene incómodo a muchos, hay que hacer política.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario