- ¿Y ahora?
- Y, no sé, usá la imaginación.
- Que imaginación ni imaginación. De acá me tengo que ir a ver la muestra de arte plástica de mi cuñada. Hay champagne y sanguchitos. Se terminan rápido.
- No te podés ir sin un editorial para mañana.
- Es que me rejodieron. Iba a usar lo de los males argentinos, todo culpa de los setenta años de peronismo, que ya está regastado pero quién se iba a dar cuenta, y ahora ¿que pongo? Explicame. Todo culpa de los setenta años de peronismo, excepto cuando estuvo presente el excelentísimo actual candidato a vicepresidente, el señor Pichetto. Queda medio...
- ¿Medio qué?
- Medio como rarón.
- Bue, no seas tan exquisito. Podrías hacerle un panegírico a Pichetto.
- Pará, pará, un pane¿qué?
- Una especie de biografía que exalte todas sus virtudes. Su mayor virtud, obviamente, no parecer peronista.
- Pero fue jefe de la bancada justicialista hasta hace...
- Pero no era como los otros peronistas. Era un peronista, bueno, moderado.
- Explícame que es un peronista moderado. En una hora y media empieza la muestra de arte plástica y según mi cuñada la auspicia Chandon. Quiero terminar la editorial ya.
- Un peronista moderado es... Uno que no sabe la marchita, ahí está. Y que no cita a Jauretche .Como Fernandez.
- ¿Alberto?
- No, Aníbal.
- Más o menos la estoy cazando. Mirá, que te parece: Miguel Angel Pichetto, ese hombre probo y honesto, que ha demostrado que a pesar de su prosapia peronista tiene la gran capacidad republicana necesaria para integrar la lista presidencial junto con Macri. ¿Qué tal?
- Si, pasa que parece que te querés casar con Pichetto. O que querés casar a tu hija con Pichetto.
- Che, no jodas, hijos no tengo todavía, y espero no tener en veinte años más. Y si tuviera una hija en edad casadera...
- Que podrías tenerla tranquilamente.
- Obvio que dejaría que se case con Pichetto. Por ahí es el próximo vicepresidente.
- Vos siempre estás en todo.
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